Opinión

El bulevar de la vida

El bulevar de la vida

Los dos hijos malcriados del Profesor

          La gran meta del PRD es recuperar la credibilidad perdida, la del PLD y su gobierno es no perderla.  ¿Será posible alcanzar tales hazañas?

          El PRD, desaparecido el doctor Peña Gómez y superado el mal momento de su desgobierno más reciente, se  juega en estos momentos la redefinición de su liderazgo, con un PPH a la defensiva, -pero combativo, marrullero y atroz como siempre-, y un MVP, con el lastre de su pasado pepehachista, convencido de que sin el apoyo de la dirección del partido no hay ni habrá candidatura ni gobierno, no habrá 2012, como no pudo haber 2008.

        Esa es la reflexión que ha convencido a Miguel Vargas de aspirar a la presidencia del partido, o sea, saltar sin red, guerrear sin medias tintas ni arreglitos de aposento tan comunes en nuestra política, convencido de que una candidatura presidencial  sirve de muy poco si persiste el PPH y otras sombras boicoteándolo todo, con un presidente blanco mandando a parir hasta a su eminencia reverendísima y cardenalicia justo en los ardores definitorios de una campaña.

          MVM sabe que para 2012 podría competir con ciertas posibilidades de triunfo con un PLD que para entonces tendrá ocho años en el poder, -con el mismo presidente y equipo de gobierno-, pero esto, sólo si logra evitar que se repita la historia del 2008 a la que nos hemos referido. Por todo eso es tan difícil la situación del PRD, que tiene como meta recuperar la credibilidad perdida, y al mismo tiempo ve acercarse a su local dos trenes en vías contrarias. 

          Por su parte, el PLD, según los públicos testimonios de sus históricos,  es casi un tren descarrilado, como un estudiante que perdió un examen, un amante que olvidó robar un beso, ay, una patria en guerra y sin ejército. Danilo Medina se lanza a la lucha política directa, Leonel Fernández se atrinchera en el PRSC «por si acaso y no vaya a ser vaina», y medio Comité Político sueña con que el dedo del príncipe gobernante le señale, mientras la credibilidad del gobierno y el partido se desparrama, cosechando lodos de viejos polvos, de los malos, quiero decir.

          Así andan los dos hijos malcriados del viejo sabio de Río Verde: Uno lucha por recuperar la credibilidad, y el otro por mantenerla, por no perderla, a pesar de indultos, desmemoria, sordera y vergonzosos e inexplicables nombramientos en Cancillería de los difamadores y enemigos personales del Profesor. ¡Claro, que estoy hablando de Juan Bosch! Elbulevarconpablo@gmail.com

El Nacional

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