Opinión

El bulevar de la vida

El bulevar de la vida

Obama, Estados Unidos y la posiblidad de los  sueños

El triunfo y asunción del presidente Obama sólo viene a demostrar lo que ya sabíamos y hace mil años anunció el maestro Umbral al llegar al Café Gijón: «Las cosas para ser posibles no tienen que ser probables».

Con la llegada del mulato Barack a la Casa Blanca, se confirma la sentencia que inspira la existencia de la América de Lincoln y Luther King: allí, con esfuerzo y «un par», es posible hacer ralidad los sueños.  El american dream, o sea. 

En Dominicana, por el contrario, los sueños se hacen realidad sólo con la cínica encomienda de volverse pesadillas y aterrarnos. Hagan memoria.

Mientras USA es hoy una sola esperanza, en nuestro país una sola desesperanza se aposenta en el alma nacional.

Ahora que toca Cumbre, bueno sería tocar el tema, reflexionar sobre el porqué de nuestras incapacidades para avanzar. Llevo cinco años en las noches de los sábados de Color Visión, DLS, preguntándole a todo el que quiera responderme qué nos pasa como sociedad, cuáles indicadores históricos o económicos definen nuestra incapacidad para echar hacia adelante un proyecto de nación que inspire Duarte y acaricien Bosch y Peña «donde quiera que estén si es que están o están llegando.» Ahora llevo cuatro meses en CDN en un Bulevar de TV que nos hemos inventado para ir tirando y pagar las hipotecas, y tampoco he encontrado  respuesta entre tantos librepensadores de la fe, agnóstico del olvido, cristianos de vacaciones, peledeístas triunfantes, perredeístas en celo, boschistas vencidos y peñagomistas de aliento, invitados al programa.  Nadie me responde ¿por qué tiene un país que vivir sin expectativas ni esperanza, aferrado como una maldición a la «política del mal menor», por qué ve un país morir sus sueños impaciblemente, sigue sin camino ni fe, sin Dios ni a, y no pasa nada?

El PRD representó en los setenta la esperanza nacional. Llegó al poder (78-86) y conocemos el resto. Su último desgobierno hubiera matado a Peña Gómez de vergüenza. Ahora vuelve el PLD al poder, el ideario de Bosch se resiente, arde su Constitución de 1963, y en vez del gobierno morado peledeizar (atraer al pensamiento de Bosch) al partido de Balaguer, lo que hace es tomar del zafacón del oprobio sus modales y maneras, que si bien ayudan a ganar elecciones, lo hace al costoso precio de enterrar los principios, esos principios fundacionales que inspiraron la existencia del PLD, formado con la encomienda de construir un país mejor, una patria de hombres  laboriososo, dignos y decorosos como él. ¡Claro que estoy hablando de Juan Bosch, y seguiré con el tema!

Elbulevarconpablo@gmail.com

El Nacional

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