Daniel tendrá que entenderlo. Me cae bien la señora funcionaria.
La razón es sencilla y ya se la cuento. A la muy doña la han nombrado directora de Pro-Consumidor y anda siempre con su ley en las manos para aplicarla a quien se niegue a cumplirla.
Todo enfrentamiento de Altagracia Paulino con tal o cual sector, siempre tiene en el centro la aplicación de la ley de PRO Consumidor. ¡Cumplir y hacer cumplir las leyes que rigen la institución!
!Vaya vaina1 Cosas de Leonel con su comadre, porque a quién se le ocurre nombrar de funcionaria a una rebelde con causa que él conoce bien, por lo que sabía que no más llegara al cargo iba a comenzar a dar problemas y negar favores, a meter la pata, y a afectar de boa las raciones. Vainas raras que huelen peor.
¿A quién se le ocurre aplicar la ley para favorecer al pueblo llano, afectando sectores de poder? ¿Qué se habrá llegado a pensar la periodista esta?
Lo que nos pasa a los dominicanos con la directora de Pro-Consumidor por su empeño en aplicar las leyes, es lo más parecido a lo que hace unos años me ocurrió a mí, cuando en mi cumpleaños, mi compañera de entonces invitó a su casa a algunos miembros de mi comité central del cariño, para celebrarlo.
Uno de ellos, el más puntual de todos, llegó a la casa cuando eran las 7:59:54. Como la dueña no estaba, salí del baño en toalla a abrir la puerta. Al verlo, sin pensarlo, atiné a decir, c Kbito Gautreaux y qué tú haces aquí a esta hora, pero si E.G. te invitó a las 8 de la noche, cómo se te ocurre llegar a las mismas ocho, joder.
Lo dije, y de inmediato reaccioné y nos echamos a reír por el disparate que yo acababa de pronunciar.
Así nos pasa a algunos dominicanos con Altagracita. Le reclamamos la imperdonable impertinencia, la insoportable arrogancia de pretender aplicar la ley.
Ahora toca el turno a unos importadores de cemento. Toda la tolvanera jurídica muere con este párrafo de la nota que a requerimiento nuestro me envió Altagracita y que pude confirmar Resulta que el 29 de abril, impedimos que entrara al mercado un cemento procedente de Jamaica, que de acuerdo a informaciones no ha sido analizado en los laboratorios de resistencias de materiales del Ministerio de Obras Publicas. Ellos se valieron solo de la certificación que le dio la DIGENOR, en la que afirma que ciertamente el cemento cumple con las normas de esa institución, pero aclara, que eso no vale como certificación porque la misma debe emitirla el ministerio de Obras Publicas
He ahí el meollo. Si la ley manda que la certificación la dé OP, nadie más puede darla, ni puede nadie permitir la entrada al país de ese material.
No tengo dudas, el país comenzará a marchar, el día en que todos dominicanos, funcionarios o no, tengamos la patológica obsesión de Altagracia por cumplir y hacer cumplir la ley, justo y como Kbito por llegar temprano, aunque sólo sea a cervecear con amigos entre libros de poesía, el inevitable repaso político y, por supuesto, Serrat, Sabina y Compay segundo de fondo.

