Los asaltos perpetrados contra dos sucursales bancarias encabezan la lista de sucesos que apuntan hacia un rebrote de violencia, delincuencia y criminalidad, con saldo de muertes de policías, militares y civiles, incluidos presuntos delincuentes.
Involucrados en el asalto a una oficina bancaria del sector Isabelita enfrentaron a tiros a una patrulla de la Policía, con saldo de un antisocial muerto, cinco oficiales y un agente policial heridos, uno de los cuales falleció posteriormente en un hospital a causa de las heridas que sufrió por disparos con un fusil M-16.
Llama la atención que el fusil de asalto usado para perpetrar el atraco y enfrentar a la patrulla policial pertenece a la Policía de Haití, por lo que las autoridades persiguen a dos haitianos involucrados en el contrabando y robo de esa arma.
Es a la Policía a la que le corresponde desalojar de las calles a bandas de delincuentes que asesinan militares y agentes policiales para despojarlos de sus armas de reglamento, además de perpetrar atracos y asaltos contra instituciones bancarias, comercios y ciudadanos.
En favor de la institución policial debe decirse que la mayoría de los casos de violencia, delincuencia y criminalidad son resueltos prontamente con la identificación y envío a la justicia de los responsables de hechos delictivos, aunque no se sabe por qué la mayoría de los apresados son reincidentes en la comisión de crímenes.
Para poder ganarle la batalla a la criminalidad se requiere de un Ministerio Público eficiente que recolecte las pruebas de cargo contra quienes infrinjan la ley penal, así como de jueces que rechacen subterfugios jurídicos e impongan penas severas a delincuentes que incurren en robos, atracos, asaltos, violaciones y otras infracciones.
Se sabe que el auge de la delincuencia tiene múltiples causales, pero es imperativo desalojar de inmediato a las bandas de facinerosos que aterrorizan a la población, en el entendido de que todo el que infrinja la ley penal debe ir a parar con sus huesos a la cárcel.
Policía, Ministerio Público y Justicia deben mancomunar esfuerzos para frenar el auge de la delincuencia que obliga a la población a guarecerse para no ser víctima de alguna camada de antisociales, pero también se requiere que la ciudadanía ofrezca su respaldo a las autoridades en una tarea tan ingente como peligrosa.

