El presidente Danilo Medina pronunció ayer un discurso ante la reunión conjunta del Senado y la Cámara de Diputados que pasará a la historia por las muy elevadas expectativas que le precedieron y porque el mandatario proclamó que serán traducidos a la justicia los implicados en el escándalo Odebrecht, “caiga quien caiga”.
El propio mandatario se encargó de ampliar la expectación en torno a lo que diría sobre ese caso, al adelantar que reservaría ese tema para el final de su comparecencia, tras lo cual proclamó que su gestión no le conferiría espacio a la impunidad.
Las graderías del coliseo político y social estuvieron repletas ayer a la espera de que el Presidente exhibiera su dedo pulgar como señal de que las fieras saldrían al ruedo a destripar a moros y cristianos involucrados en el expediente Odebrecht.
Lo que el jefe de Estado dijo o pudo decir en torno a ese expediente ha sido lo que la ley y la prudencia le permiten revelar, como su promesa de no interferir en las investigaciones que realiza el Ministerio Público, de que llegarán hasta sus últimas consecuencias y que no habrá vacas sagradas.
El Presidente ofreció la impresión de estar convencido sobre la determinación de la mayoría de la sociedad en exigir que su gobierno enfrente de manera decidida a la corrupción e impunidad, y de estar claro, además, de lo que significaría no atender ese reclamo.
Aunque en plano de subordinación mediática, es de justicia destacar la defensa del mandatario al proyecto eléctrico Punta Catalina, del que dijo permitirá un ahorro de 400 millones de dólares al año, su optimista descripción de la economía y el anuncio de aumentos de salarios a policías y militares.
Se resalta también la descripción que hizo el presidente Medina sobre el proyecto de Nuevo Modelo de Transporte, que sustituiría a 19 mil carros del concho, con un sistema de desplazamiento combinado en metro, buses y teleférico, así como el anuncio sobre la réplica del proyecto La Barquita para beneficiar a unos 45 mil residentes de los barrios La Ciénaga y Los Guandules.
Puede decirse que la comparecencia ayer del presidente de la República ante la reunión conjunta de las cámaras legislativas cumplió con los requerimientos constitucionales de rendición de cuentas, aunque queda al criterio ciudadano establecer si el contenido de ese discurso cumplió o no con tan elevadas expectativas.

