El discurso de Leonel



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La historia constitucional de este país es “un largo pétalo” de autoritarismo. La primera Constitución nuestra fue votada en la Constituyente de San Cristóbal que concluyó el 6 de noviembre de 1844 bajo las botas del general Pedro Santana.
El patricio Juan Pablo Duarte ya había sido desterrado acusado de “traición a la patria” y el proyecto liberal languidecía.
Desde sus primeros albores, la Constitución fue malograda por Santana, quien irrumpió a sangre y fuego en la Asamblea Constituyente para hacerse aprobar el fatídico artículo 210 que le permitía toda clase de desafueros y de crímenes contra los fundadores la República.
Ese origen marcaría la vida institucional del país y, con muy pocas excepciones, las reformas a la Carta Política estarían matizadas por el afán continuista de los caudillos de turno.
El país no ha escrito la historia constitucional de los liberales. En el intento quedaron los atisbos de República progresista de la Constitución de Moca, de 1854, que consagró un amplio régimen de libertades públicas, y la de 1963, de Juan Bosch, que prohibió la reelección del presidente y del vicepresidente de la República.
Casi cinco décadas después, tras extensas jornadas de consultas populares, Leonel Fernández proclamó la Constitución del 26 de enero del 2010. El nuevo texto dio el salto cualitativo del viejo Estado liberal heredado de los franceses al Estado Social.
Ayer, en medio de un torrencial aguacero, me regocijé cuando oí al líder y presidente del PLD reivindicar ese hecho de la historia.
“La Constitución del 2010 fue discutida ampliamente y proclamó un Estado Social y Democrático de Derecho”, enfatizó Fernández frente al Congreso ante miles de dominicanos que exigían respeto a la institucionalidad.
Pero más aún, Leonel, como artífice y mentor de esa Constitución, reveló el dato de que el modelo de presidencialismo sin reelección, pero con “vuelta” en el futuro, que trajo la Constitución fue el producto de un acuerdo con el Partido Revolucionario Dominicano, cuyo presidente condicionó su apoyo a que la fórmula no fuera de dos períodos consecutivos, sino de uno pudiendo el presidente volver a postularse en el intervalo de un mandato.
Ese es un dato que se desconocía, pues siempre se dijo que Leonel hizo la reforma constitucional del 2010 para habilitarse.
La verdad monda y lironda es que fue Miguel Vargas y el PRD los que habilitaron a Leonel Fernández.
Pero, además, por el efecto inmediato de las reformas constitucionales, Fernández pudo optar por un tercer período consecutivo en 2012, cosa que no hizo al citar en un discurso de abril de 2011 al bárbaro Aníbal de Cartago frente a Roma cuando dijo, “no avanzo sobre ella, porque si avanzo la destruyo”.