Opinión

El discurso presidencial

El discurso presidencial

Como era de esperarse según costumbre los 27 de febrero, el presidente rindió sus memorias ante el Congreso, dando nueva demostración de su elocuencia y haciendo lo que tenía que hacer.

Refirió su propuesta contra el agiotismo internacional de los comodistas, para lo cual propondrá una política que se irradie en el centro de las Naciones Unidas.

Dijo que la inversión en educación se debe seguir enfatizando sobre el criterio de calidad y señaló que su gobierno ha sido el que más ha invertido desde 1996, habiendo hecho un pormenorizado informe, respetando, eso sí, aquellas células que todavía parecen desconocerlo y hasta lo irrespetan,  olvidando que la democracia aunque es el mejor sistema político,  tiene reglas.

 Hubo temas que no fueron tratados como se esperaba.  Sin embargo, dio pautas llamando la atención al Ministerio Público para que persiguiera la corrupción. Hay que felicitar esta instrucción, si no, olvidamos que una justicia bien aplicada es la mejor garantía de todo gobierno y para las inversiones. También sobre el sicariato,  se refirió insistiendo sobre la pobreza, los aportes en la seguridad social, sobre el déficit público, sobre el turismo, instruyó al Ministerio de Trabajo para lograr entre patronos y sindicatos la revisión del salario mínimo.

Fue un largo informe hábilmente fundamentado, ser justo honra, que sembró optimismo y esperanza, rasgos imprescindibles en todo buen político, y más con los problemas que seguimos arrastrando hoy. Tratando de ser justo, nos parece que también debió tratarse el asunto sobre la Pastoral última que firmaron los obispos y el cardenal, aunque el presidente explicó los fundamentos de las mayorías de las quejas que formuló nuestra Iglesia, por el contacto  diario que mantienen estos mensajeros de la cristiandad con los sectores mas pobres.  Confiamos en que sectores políticos a quienes respetamos, estudien los planteamientos del presidente. Estoy optimista viendo el entusiasmo en el importante partido PRD que se prepara  para intervenir en el próximo proceso  electoral con sus buenos precandidatos y ni hablar al respecto de los del PLD, ya maduros, y del propio PRSC, donde ayudamos con  tantas batallas ganadoras y sembradoras de lo que hoy cultivamos. Me perdonan, pero sigo siendo político mientras viva, y parece que seguiremos los pasos de Balaguer y Bosch con la edad, porque con mis 70, mantengo  análisis y sentir saludable increíble; dicen mis médicos que me chequean cada año. Además, trabajo desde muchacho por las mejores causas. Lo refleja mi radiografía, a Dios  gracias, nítida, que resiste cualquier análisis y puedo comenzar a demostrarlo. Ja, ja.

Finalmente, ruego felicitar  a la colega Jeannette Miller, por su merecido Premio Nacional de Literatura.

El Nacional

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