Opinión

El final de  una etapa política

El final de  una etapa política

Los dominicanos asistimos a una era política que toca su fin. La síntesis de este desenlace, expuesta con gran acierto por Saúl Pimentel, tiene una clara explicación en los improbables entendimientos entre fuerzas que, por separado, habían arreglado  un proyecto de poder común, tanto en propósitos como en las características de los personajes que lo articularon. 

Tan parecidos son sus dirigentes y militantes en la forma proceder que se intercambian roles y figuras con la misma naturalidad con que los equipos de béisbol o fútbol  intercambian jugadores.

Aspirantes perredeístas disgustados por no ser escogidos, cambian de franela, para verter la del PLD sin que nadie se tape la nariz, como pudo haber ocurrido veinte años atrás en similares circunstancias.

Igual, puede ser al revés y aquí nada ha pasado.

Es el fin de un mito. De una filosofía o desempeño político pulcro y decente. Si  lo hubo alguna vez.  Encantos y triquiñuelas puestas al desnudo.

 Toda una población que contempla, ya curada de espantos, cómo el Partido de la Liberación Dominicana, PLD, se engulle al Partido Reformista Social Cristiano, reduciendo, lo que fuera una  agrupación  señera, a un par de grupitos de gestores personales afanados, simplemente, en merodear cerca del tesoro público.

 El retrato que hace Saúl Pimentel del Partido Revolucionario Dominicano, PRD, es tan acertado y vigente que no tenemos más remedio que reproducirlo, in extenso:

    “El PRD, la más antigua de nuestras organizaciones políticas (fundada en el 1939), estuvo en sus inicios sustentado en las masas populares de las ciudades.  Nunca fue un partido de oligarcas ni de clases conservadoras.  A ello se explica que tras la salida de sus filas de  Juan Bosch, esas masas se identificaron a plenitud con el discurso y accionar de José Francisco Peña Gómez, un líder surgido de las mismas entrañas del pueblo”.

El Estado al servicio del poder político para aplastar a opositores es parte de una infamante etapa, a punto de ser superada.

Surgen nuevas fuerzas y liderazgos que están convocando al retorno de la unidad, la decencia y justicia social.

Se están preparando para llenar el espacio político y el favor del electorado que han ido perdiendo el PLD, el PRD y el PRSC, unidos los tres evidentemente en un plan ajeno a los intereses de la nación.

  No se dan cuenta de que las ruedas de la historia son inescrutables. Tozudas como la verdad.

El Nacional

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