Al combinarse los golpes de los tambores, el silbido de los pitos y el baile con palitos de bambú, es fácil identificar que se trata de la expresión cultural de fuerza rítmica: el gagá. Cada ritmo, cada movimiento y el colorido vestuario cuentan historias de resistencia, identidad y orgullo afrodescendiente.
Originario de África, el gagá se consolidó en la República Dominicana desde inicios del siglo XX, en paralelo con la expansión de la industria azucarera, explica el especialista en cultura Roldán Mármol, quien lo define como una expresión fundamental del patrimonio cultural dominicano, destacando su valor artístico, musical y social más allá de sus raíces religiosas.
“Desde hace décadas, todos los investigadores, sociólogos, antropólogos y folcloristas que abordan esta temática comienzan a plantear que el gagá forma parte de la diversidad cultural dominicana”, afirmó.
En su conversación con ¡Qué Pasa!, destacó que la cultura no se define en base al origen, sino a los cambios y a las transformaciones que se van produciendo. Resumiendo, que “la cultura no es estática” y que manifestaciones que no pertenecían a la diversidad cultural hoy sí lo son.

Actualmente, existen alrededor de 60 grupos de gagá en la República Dominicana que forman parte de la Asociación Dominicana de Gagá. Esta manifestación ha sido reconocida y premiada en el Desfile Nacional del Carnaval por el Ministerio de Cultura, obteniendo el primer lugar como expresión musical y dancística tradicional, lo que evidencia su gran valor cultural debido a su energía y la complejidad de su construcción instrumental, explica Mármol.
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En el plano musical, el gagá es altamente valorado, debido a que muchos músicos y artistas han fusionado y mezclado el merengue con el gagá en numerosos temas de carnaval, creando canciones que la gente ha bailado día a día. “Incluso algunos temas de Juan Luis Guerra incorporan elementos del gagá”, resaltó.
¿Desconocimiento cultural y prejuicios?
En la noche de ayer, el especialista en cultura denunció, a través de sus redes sociales, la prohibición, por parte del Ministerio de Interior y Policía, de la celebración del gagá, lo que considera contrario al artículo 64 de la Constitución dominicana sobre el derecho a la cultura. Este artículo establece que: “Toda persona tiene derecho a participar y actuar con libertad y sin censura en la vida cultural de la Nación, al pleno acceso y disfrute de los bienes y servicios culturales, de los avances científicos y de la producción artística y literaria. El Estado protegerá los intereses morales y materiales sobre las obras de autores e inventores”.
Explica que, días previos a la situación, se mantuvieron en comunicación con el Ministerio de Cultura y el Ministerio de Interior y Policía, a la espera de respuestas. Sin embargo, estas llegaron a último momento, sin margen para reaccionar. “Esperaron hasta el final, cuando ya no había tiempo para hacer nada. De los cuatro días de celebración, están prohibiendo dos. Eso da la impresión de que se quiere eliminar esta tradición de manera radical”, advirtió.
No es la primera vez que se le niega a los organizadores su realización, pues en el 2018 la Fundación Cultural Cofradía alertó sobre la intención de autoridades gubernamentales y municipales de San Pedro de Macorís de censurar este evento en comunidades de esta provincia.
Durante la entrevista, aprovechó la oportunidad para notificó sobre una serie de incidentes recientes, no solo en perjuicio del Gagá, también de otras expresiones como La Salve y los palos o atabales, que evidencian, según dijo, un patrón de desconocimiento cultural.
El folklorista consideró que decisiones como esta, tomadas desde el desconocimiento cultural, pueden contribuir a la invisibilización o desaparición de prácticas culturales afrodescendientes, por lo que ve necesario desarrollar más capacitación para las autoridades involucradas en estos temas.

Explicó que este desconocimiento, a su vez, alimenta los prejuicios. “Históricamente, ha predominado una visión hispanófila a nivel de políticas públicas en el sector cultural, pues se le ha reproducido mucho a la gente la idea de que nuestra herencia cultural se reduce a la influencia española” destacó.
Para Roldán, el Ministerio de Cultura debe asumir un rol más activo y mantener un diálogo permanente con el Ministerio de Interior y Policía para garantizar la protección, valoración y salvaguardia del patrimonio cultural. “Esto no puede depender de gustos personales”, afirmó calificando posteriormente la situación como “delicada”, y en ese sentido, señaló la necesidad de abrir espacios de diálogo entre autoridades, académicos, gestores culturales y portadores de tradiciones.

