Opinión

EL héroe Fernández Domínguez

EL héroe Fernández Domínguez

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Gratitud a la gentileza de la prestante dama, doña Arlette viuda Fernández, paradigma de amor, sufrimientos, templanza y solidaridad. Amiga noble, esposa y madre abnegada, ejemplarizante, autora del libro que me obsequiara, el cual llamamos “enciclopedia viviente”, intitulado: “Coronel Rafael Fernández Domínguez, Soldado del Pueblo y Militar de la Patria”.

Esta obra es un enjundioso testimonio histórico, cual leyenda inmarcesible, escrita con el corazón y las lágrimas, razones, efluvios de situaciones y realidades acontecidas en la vida de un virtuoso militar, cuya firme actitud debían aquilatar los buenos dominicanos y dominicanas, en especial nuestra juventud valiosa, pensante y firme.
El egregio coronel Fernández Domínguez, símbolo de honestidad y valor, a 50 años de su hazaña imperecedera, fue declarado Héroe Nacional, por el Congreso Dominicano y sus restos serán trasladados, exhumados y exaltados a la inmortalidad en el Panteón de la Patria de la Calle Las Damas de esta Ciudad Capital, y exhortamos al país acudir a presenciar la apoteosis al paladín.
Concentrarse y dar lectura a la mística enciclopedia de Doña Arlette, merecido tributo a la excelsa memoria de su gallardo esposo, héroe y mártir santificado del patriotismo Dominicano, así de valientes militares, ciudadanos, instituciones, personalidades, hechos y sus connotaciones, vivos y fallecidos, es dedicarse al honor y al deber ciudadano.

Las facetas del coronel Fernández Domínguez, desde el inicio de su exitosa carrera militar, son acontecimientos, posturas, decisiones, viajes, mensajes, cartas, manifiestos, exhortaciones, exilio forzoso, actitudes valerosas, cívicas y republicanas.
Patriotismo, libertad, fulgidas esperanzas, emociones aladas, sufrimientos, furor junto a un pueblo que le abrazo en su seno y abrigo como hijo prodigioso junto a otros también gemelos de glorias y portentos.

En el coronel Rafael Fernández Domínguez, estandarte de la libertad, constitucionalidad y el deber, se enhiestan como símbolos las frases del célebre Conscucio: “Dulce y decoroso es morir por la Patria”, y así de nuestra gloria Cayetano Germosén, al ser ejecutado por fuerzas Españolas del ayer: “El hombre que no muere por malvado, sino por amar a su patria, tiene un derecho: mirar la muerte cara a cara”.

Fernández Domínguez, epopeya, inmortal y perenne, he aquí una de sus frases lapidarias en su Manifiesto al Pueblo Dominicano: “ Y aquí estoy, respondiendo con la frente en alto, el honor multiplicado y la vergüenza como estandarte. que me juzgue la historia y la republica”.

¡Ay, su última y emotiva comunicación de amor y terneza a su idolatrada Letty, de Mayo 65 desde Río Piedra, Puerto Rico, que termina así: “He vivido en vano. Ojalá traigas el dinero de la venta del carro, pues el que traje lo gaste en equipos para mi viaje, y también se lo he dado a algunos amigos que han venido. Cómprales ropas a los niños y me les pagas cien pesos que le cogí prestado a mama”.
“Me voy Letty, pero en esta carta te dejo mi corazón y mi alma. Miles de besos a los niños, cuídalos mucho y que Dios te bendiga. Te adora tu Rafa” ¡Cuanta modalidad y honradez!

por:  Domingo Porfirio Rojas Nina

El Nacional

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