¿Qué Pasa?

El lado bueno

El lado bueno

Muchos duermen cada noche de manera cómoda, feliz y sin interrupciones, pero apenas se dan cuenta.

Gozan de buena salud, disfrutan de buenas comidas y excelentes amigos y familias, pero, así como la dormida, les pasa desapercibido.

Pero cuando las cosas van mal, pasa la mente de esa gente algo así como: “si tuve momentos tan maravillosos, porque no lo celebré”.

Mi amigo Augusto pasó por eso cuando en un estudio de rutina en su próstata, algo no salió normal y su médico de cabecera le sugirió hacer pruebas más detalladas para ver qué pasaba.

Ya había visto muchos casos igualitos que el suyo. Varios de sus amigos, comenzaron un vía crucis, que siempre pidió a Dios no tener que vivir él, cuando luego de muchas pruebas se habia determinado que tenían cáncer.

Desde esa consulta médica, las noches se hicieron largas para Augusto, quien debía esperar por lo menos 15 días para tener los resultados definitivos de las pruebas que le practicaran, pero mientras, la angustia lo llenaba por completo.

No se atrevía a contar a su familia hasta que no saber la realidad se su caso, porque cada uno tenia sus problemas y  no creía necesario aumentárselos sin saber en definitiva la realidad.

Pasaba las noches organizando la vida de sus hijos, si es que él en un momento determinado no estaba.

Un dolor profundo sentía en su corazón, cuando imaginaba sus caras y pensaba que un día ya no los vería más.

Seguro su familia se encargaría de ellos si él moria, porque le dolia aún más que tuvieran que vivir con aquella madre que no los queria a su lado y les había abandonado.

Así pasaban sus dias, dormia con los brazos abiertos rogando a la divinidad que le diera unos años más de vida para ver a sus hijos crecer y encaminar sus pasos. Hasta que llegó el día de buscar las pruebas y con ellas debajo del brazo, como si fuera su sentencia inevitable de muerte, las enseñó al médico y miró atentamente su cara mientras leía. El profesional de la salud subió la cara y sonriendo le miró mientras le decía las palabras mágicas: no tienes nada, fue una falsa alarma, vete tranquilo.

Era el momento celebrar y de valorar su vida.

El Nacional

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