Una verdadera mujer
Un buen día, cansada de malos tratos, Blanca tomó sus cuatro hijos de la mano, y sin tener claro el futuro que les esperaba, se fue de la casa que compartía con su esposo.
No sabía que iba a hacer, ni de que viviría, de lo que sí estaba segura, era de que no recibiría más violencia verbal ni física, y estaba consciente de que, como dicen las mujeres valientes, tenia dos buenos brazos que le permitirían luchar y salir adelante.
Así fue como una madrugada, salió de aquella casa en silencio, sin llevar nada más que las cosas que cabían en su corazón: sus hijos.
No importaban las camas, el carro, los muebles, los lujos y los trastes.
Nada mejor que por fin sentirse libre.
Recuerda que se fueron abrigados, ella un poco reflexiva y sus hijos pequeños en ese entonces, sin entender mucho lo que pasaba. El camino era largo, porque su destino era la casa de sus abuelos, en un pueblo muy lejano.
Blanca vivió unos meses en la casa de su madre, luego decidió comprar ropa usada y las metía en grandes cajas que se echaba al hombro e iba a vender a diferentes mercados en pueblos cercanos.
Su piel blanca se puso negra por más que se protegía del sol con un sombrero.
Vendía su ropa tendiéndola en el piso, y al final del día recogía nuevamente en las cajas, se las echaba al hombro, se montaba detrás de una camioneta y regresaba a su casa, para al dia siguiente vivir la misma rutina, en otro de los pueblos.
A los pocos meses buscó un local pequeño, que detrás tenia un espacio en el que podía vivir con sus hijos, y se mudó.
Mantenía la tienda, sin dejar de ir a los mercados. Recuerdo que cuando el negocio de la ropa se ponía lento, ella llenó su nevera de jugos de variados sabores, que eran los preferidos por su clientela. Ya sus hijos grandes atendían el negocio, mientras ella visjaba a los mercados. Talvez ni ella misma recuerda estos esfuerzos cuando se queja de que le duelen las caderas.
Ya aquellos niños abrigaditos que tomó en sus brazos una madrugada, crecieron y forjaron su propio destino, mientras Blanca los ve satisfecha.
Ella hizo un futuro para sus hijos, sola, siendo valiente, mirando solo al frente y siendo muuuy mujer. Demasiado mujer. Gracias mami.

