¿Qué Pasa?

El lado bueno

El lado bueno

Pensaba al cierre de estas páginas especiales para los buenos padres, que debía hacer esta columna basada en padres que tuvieran historias emotivas, emocionantes o aleccionadoras que  pudieran resaltar su rol y motivar a otros a hacerlo mejor.

He escrito varias de esos papás que aman sus hijos, pero repetirlas no era  mi intención pensando en mis lectores. Mis amigas me cuentan a diario lo poco que responden sus esposos a este rol tan importante, y cuando intentaban encontrar una anécdota verídica, lo cierto es que solo me llegaban esas historias negativas de los padres que viven en casa como si estas fueran hoteles, porque solo entran y salen, o de aquellos que se han separado de su esposa, y asumen que esta separación también es efectiva con los hijos.

No hay nada más cierto que las cosas negativas son las que más rápido llegan a la mente, porque sin duda estaba ofuscada por el momento, y no veía, que, frente a mi, o mejor dicho, a mis espaldas, tenia la historia que necesito contarles.

Olvidé, por pensar en los malos padres, como se humedecen los ojos de mi jefe cuando cada mañana me hace las historia de su hermosa Paola. Cada una de sus actitudes es para él la mejor y más maravillosa genialidad.

Olvidé, y pido perdón por eso, cuando, mi jefe me dice que en la tarde tiene dos reuniones, pero las va a cancelar porque lo que quiere es irse a su casa a comer y acostarse con sus muchachos. “Si, me voy a hacer el loco hoy y me voy para la casa con mis hijos”, suele decir.

No recordé que un dia trabajó presionado porque su hijo Joselito practicaba en un equipo y queria ir a verlo, me comentó que le remordia la conciencia porque su hijo quería que lo viera jugar y no habia podido sacar ese tiempo. También olvidé que un viernes me dijo que iba a coger carretera con toda su familia, que goza abrazando a Paola para escucharla decir que no le gusta que “la soben”, y que Giselle, su hija mayor lo hace sentir orgulloso porque ha asumido universidad y trabajo con responsabilidad. Perdón Testigo, ya recordé que eres de los buenos papás. 

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación