En unos años, cada uno de nosotros probablemente recordará una escena en particular de la crisis que se inició el 12 de enero. Para algunos, será la imagen de un niño herido, o las expresiones de desesperación en las caras de los sobrevivientes mientras evaluaban la devastación provocada por el más letal de los terremotos sufridos en la isla. Tal vez recordaremos la escena inspiradora de un haitiano cuando era sacado de los escombros tras permanecer enterrado durante muchos días, luego de que el suelo explotara bajo sus pies.
Somos testigos de una histórica crisis humana; alrededor de tres millones de haitianos necesitan hoy de ayuda. Los Estados Unidos, conjuntamente con la República Dominicana, las Naciones Unidas y la comunidad internacional han respondido ante la crisis en Haití.
Hasta el 29 de enero, el Gobierno de los Estados Unidos específicamente a través de la Agencia de los Estados Unidos para la Ayuda Internacional (USAID) y del Comando Sur del Departamento de Defensa ha canalizado casi US$402 millones para contribuir con los esfuerzos de rescate y asistencia.
Los estadounidenses también se han movilizado para ayudar a Haití a través de donaciones privadas. Los medios de comunicación de los Estados Unidos informan sobre niveles récord de recaudación generados por donaciones privadas, que superan los US$400 millones y se espera que este número aumente.
Los ex presidentes Bill Clinton y George W. Bush, parados al lado del Presidente Obama, anunciaron el Fondo Clinton-Bush pro Haití. En palabras pronunciadas en ese momento, el Presidente Obama dijo: En estos momentos difíciles los Estados Unidos está unida con el pueblo de Haití, el cual ha mostrado una fortaleza increíble, y lo ayudaremos a recuperarse y reconstruirse.
Sin embargo, estamos muy conscientes que nuestros amplios esfuerzos no han aliviado de un todo el sufrimiento del pueblo haitiano. Albergues seguros, y las atenciones de salud, siguen siendo temas de gran importancia. Debido a este gran sufrimiento, y a solicitud del Gobierno de Haití y la Naciones Unidas, los militares, conjuntamente con sus pares civiles de los Estados Unidos, continúan trabajando para ayudar a resolver los serios problemas logísticos relacionados con la entrega de alimentos, agua y asistencia médica para aquellos que tanto lo necesitan. Trabajan mano a mano con autoridades haitianas, funcionarios de organizaciones no-gubernamentales y ciudadanos particulares, y con personas oriundas de unos 30 países.
Los hombres y mujeres de las fuerzas armadas de los Estados Unidos han ayudado a traer la esperanza a Haití. La cruz roja que se ve en el buque hospital USNS Comfort se refleja claramente en las aguas que rodean la ciudad de Puerto Príncipe por las noches. Unos 50,000 radios, generados por energía solar, llegaron a Haití gracias a nuestras tropas y gracias a estos aparatos el pueblo haitiano descubrió que el mundo escuchaba su clamor, y que se estaba enviando la ayuda necesitada.
Para garantizar que la ayuda llegue a los más necesitados, el Gobierno de Haití ha determinado la dirección estratégica a seguir, así como las metas de una operación logística amplia y cambiante. Al responder a las necesidades de Haití en cuanto a asistencia, los Estados Unidos ha trabajado muy de cerca con las Naciones Unidas y la comunidad internacional, incluyendo la República Dominicana. Cuando los cuellos de botella surgen, hemos logrado conjuntamente que la ayuda fluya de nuevo. Este es el momento para remangarnos las mangas y trabajar con rapidez, con la comunidad internacional, para ayudar al pueblo haitiano durante los meses y años por venir.
Reconocemos el compromiso del Gobierno y pueblo dominicanos en su ayuda a Haití. El Presidente Fernández fue el primer líder mundial en visitar a Haití tras el terremoto. Su gobierno está facilitando los esfuerzos para que la asistencia llegue a Haití a través de la República Dominicana. Muchos dominicanos están contribuyendo con sus donaciones. Los hospitales dominicanos, y muchos voluntarios dominicanos, han ofrecido asistencia médica gratuita. Equipos de la Defensa Civil de la República Dominicana rescataron a cientos de víctimas, recuperaron más de 100 cadáveres y ayudaron a que miles de personas recibieran atención médica.
El Gobierno de los Estados Unidos continuará considerando las consecuencias que este terremoto tendrá en la República Dominicana, mientras llevamos a cabo nuestros programas de asistencia aquí. La USAID ha programado un millón de dólares para ayudar a las autoridades de salud dominicanas que colaboran con este esfuerzo.
Hoy, dos naciones soberanas y diferentes, quienes comparten una sola isla, confrontan un importante reto. Pero, surgen nuevas oportunidades de beneficio común para ambos pueblos, especialmente ahora que fluyen los recursos internacionales que se necesitan para reconstruir Haití.
Mi gobierno se compromete a trabajar conjuntamente con sus socios dominicanos y haitianos para garantizar un mejor futuro para los pueblos que comparten esta bella y privilegiada isla.

