Aunque en la Bandera Nacional dominicana se destaca la Cruz, símbolo cristiano por excelencia, y en el centro de su Escudo aparece la Biblia abierta con el lema trinitario de Dios, Patria y Libertad, no estoy tan seguro de que eso solo sea suficiente para hacer de la República Dominicana una nación cristiana con todas las de la ley.
Diría más: que si en el pasado reciente la República Dominicana era una nación predominantemente católica, la tendencia actual aquí, como en el resto de la impropiamente llamada América Latina, es al abandono del catolicismo y a la adopción de la fe de otras confesiones cristianas,pentecostales, bautistas, metodistas, y adventistas, y al ingreso masivo en infinidad de cultos pseudocristianos y pseudofilosóficos (mormonismo, moonismo, y rosacrucismo, cuya presencia e influencia cunde por toda la región como verdolaga por solar baldío.
La afirmación de Álvarez Castellanos de que del otro lado de Haití somos cristianos, me ha hecho dar un vistazo en retrospectiva al período de nuestra historia en que el protestantismo hace su entrada a la América de habla hispano-lusitana y su brusco encuentro con el dominante catolicismo.
Desde el siglo XVI al XVIII hubo alguna discreta presencia protestante en el continente, no sería hasta entrado ya el siglo XX que comenzarían a llegar a él los primeros misioneros evangélicos europeos y norteamericanos.
Cuando en 1910 se celebra en Edimburgo un encuentro internacional protestante en el que se determinaría el envío de misioneros a diversas regiones del mundo, el nombre de América Latina no se incluyó en la agenda de los temas serían tratados allí.
(Cristianismo ,net)
