Por Lidia Mora
Con el objetivo de difundir la cultura española a través de la danza, El Patio Andaluz presenta, por primera vez en el país, el espectáculo de teatro y danza Amor Gitano, los días 20, 21, 22 de febrero en el Auditórium del Palacio de Bellas Artes a las 8:30 de la noche.
En entrevista para Qué Pasa! Karina Guerra, quien se encarga de la dirección de la obra teatral, manifestó que este montaje surge con el propósito de crear nuevas opciones artísticas y ampliar los horizontes artísticos con la mezcla de la danza y el teatro. Indicó que está obra es un poema de amor llevado a las tablas, el cual es un libreto original de la dramaturga dominicana, Karina Ubiñas, quien además dirige la parte teatral. Expresó que desde los inicios de la productora Patio de Andaluz su objetivo era difundir la cultura española a través de la danza y que actualmente han ampliado sus horizontes implementando clases de teatro para el público en general. La trama se desarrolla cuando una pareja de jóvenes (Jacinto y Rocío) son comprometidos en matrimonio desde muy pequeños, al pasar de los tiempos ambos están enamorados, pero Jacinto, no sabía del amor que Carmen, su amiga, sentía por él. Con la Ayuda de los personajes de María y Ramón, podremos ser parte de esta historia, que está en el aire y que quizás sea un capítulo de la vida de algunos de nosotros, destacó la directora teatral.
Amor Gitano es un relato de amigos, padres, fiesta, tradición, encuentros, amores puros, sentimientos libres Entre bulerías, fandangos, tangos, sevillanas, tanguillos, los intérpretes desarrollan una historia, en donde el amor, se respira, se siente, se baila, se toca . Esta historia cuenta con la participación de los bailarines profesionales Carmen Amaro Bergés, Lila Prats Aguirre y Marcos Taveras; mientras que la parte teatral será interpretada por los actores Olga Bucarelli y Manuel Raposo; las coreografías son de Karina Guerra y Patricia Abréu; la dramaturgia es de Karina Ubiñas; la escenografía y luces estarán a cargo de Bienvenido Miranda; el vestuario de María Luisa Reynoso y la fotografía de Frangella – Checcucci.

