Durante la campaña electoral, el candidato del Partido Revolucionario Dominicano invitó al presidente de la República, aspirante a la reelección, a un debate a través de los medios de comunicación, como suele hacerse hoy día en los países de verdad.
Una y otra vez Miguel Vargas retó al presidente Fernández a un debate sobre los problemas nacionales y las propuestas para solucionarlos que cada uno tenía que hacerle al país, pero no recibía respuesta. Consideré entonces que era un error. Leonel escribí- es mejor hablando que Miguel.
La idea de la discusión fue apoyada por la mayoría de los medios de comunicación, los líderes de opinión y las organizaciones de la sociedad civil.
Un buen día en su programa favorito- dijo que no había nada que discutir ni que hablar porque los dirigentes de la oposición, incluyendo al candidato del PRD, no sabían conceptualizar, es decir, forjar conceptos acerca de algo, según dice el mataburros de la Real Academia de la Lengua.
Luego apareció en un spot de televisión donde hacía de maestro conceptuoso frente a un grupo de alumnos ignorantes, explicando la crisis y como salir de ella.
¿Por qué el presidente Fernández rechazó el debate con Miguel Vargas que ahora quiere? ¿Desde cuándo Miguel Vargas y los demás dirigentes del PRD saben forjar conceptos acerca de algo? Debieron hacer un curso intensivo en uno de los salones del Palacio Nacional o en la Fundación Global teniendo como maestro a Fernández.
Cada vez que los economistas y dirigentes del PRD advertían sobre la crisis económica internacional, Fernández decía que nuestro país no sería afectado porque nuestra economía está blindada. Muchas veces dijo, repitiendo lo que decían algunos funcionarios del área económica, que la economía estaba blindada. El secretario de Hacienda abochornó a los empresarios cuando sugirieron un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. La arrogancia de ése y otros ministros ha sido la constante cada vez que alguien critica la política económica y monetaria del gobierno
Todos los sectores sensatos, las fuerzas vivas, incluyendo al FMI, le han pedido una y mil veces al presidente Fernández austeridad en el gasto, pero el mandatario ha hecho, y sigue haciendo, todo lo contrario nombrando secretarios y subsecretarios.
El gobierno nunca ha mostrado una actitud serena y humilde ante los planteamientos hechos por los opositores.
Los médicos constituyen la mejor muestra, la más elocuente tal vez, de que al gobierno no le interesa el diálogo, sino el enfrentamiento, quizás porque cuenta con todos los poderes del Estado, incluyendo el poder de la prensa y la Iglesia Católica. Y nadie con tantos poderes tiene que discutir o hablar de tú a tú, con los que no tienen poder.
¿Saben ustedes lo que es la Casa del Diálogo? Bueno, les cuento. Surgió de aquel famoso Diálogo Nacional que se inventó Fernández durante su primera gestión. En ese Diálogo Nacional, también coordinado por monseñor Núñez Collado, se invirtieron, según el diario El Nacional, alrededor de 50 millones de pesos.
Esa casa está llena de papeles donde las organizaciones escribieron sus enjundiosas propuestas, que luego fueron arrumbadas para que las ratas las sometieran a sus implacables críticas. ¡ Ni una sola de las sugerencias de la sociedad civil, de los partidos que hicieron el ridículo, de los sindicatos que se pusieron de mojiganga, fue puesta en práctica por el gobierno! Meses discutiendo y hablando pendejadas para nada. Más de 50 millones de pesos del pueblo echados a la basura.
¿Y cómo es que ahora, nuevamente, el presidente Fernández pretende que el PRD acepte su invitación a un debate sobre los males de la nación, males que él y su gente han profundizado? Porque es bueno apuntar que nunca hubo en este país tanto droga, tanta violencia, tantos muertos a manos de la Policía, tanta miseria y tanto abandono.
En este país se lava dinero. Algunos dicen que más de mil millones de dólares al año. Que el dinero del narcotráfico sostiene la blindada economía del país, no la agroindustria, pues el aparato productivo está virtualmente destruido por la falta de planificación, la incapacidad y el despilfarro.
El PRD puede que esté integrado por personas que no saben conceptualizar, por perros realengos y viralatas, pero sigue siendo la principal fuerza política del país. Sin el PRD, el llamado debate de las fuerzas vivas no tiene sentido. El PRD, duélale a quien le duela, es la mitad de la población políticamente organizada. Sin ese PRD, con todos sus problemas internos, no hay diálogo.
Como dije antes, el PRD no puede continuar a la defensiva, ni hacer suya la agenda de Fernández y su gobierno. Es oposición. Es una fuerza vida aunque a veces parece que está muerta.

