¿Qué Pasa?

El Principio de Arquímedes, aguda reflexión sobre miedos

El Principio de Arquímedes, aguda reflexión sobre miedos

El principio de Arquímedes es un excelente montaje dramatúrgico que resalta el entramado de prejuicios y temores sociales, aderezado todo con la multiplicación de estas reacciones por las redes sociales.

El autor de la pieza, escrita a conciencia y jugando con planos temporales que se superponen, efectos auditivos especiales, (que en algunos momentos estaban sobre-modulados), pese a lo cual, trasciende su mensaje bien planteado y que conduce a una reflexión válida para los tiempos modernos.

El montaje permite al elenco conformado por David Chocarro ( Argentina), Alberto Mateo (España), Rosalinda Rodríguez (México) y José Guillermo Cortines (RD), dirigidos por Kelvin Cass, proyectar un excelente desempeño, de un nivel actoral trabajado, en el cual sobresale Rasalina Rodríguez y Mateo, percibidos con un empeño interpretativo que resalta, mientras que Chocarro (con una carrera de prestigio como actor y modelo) y Cortines (que se abre al teatro y cine con muy buen desempeño), evidencian buen compromiso profesional con sus roles.

Resalta de la obra la línea minimalista, moderna y efectiva de la escenografía y la perfección de la acústica que logran las voces de los intérpretes. La obra es muy buena y debe ser vista por quienes puedan alcanzar boletas hoy, mañana y el domingo.

La trama

Un monitor de natación abraza y da un beso a un niño en la piscina, lo que genera interpretaciones que comienzan a correr entre los infantes, luego sus padres y finalmente en las redes sociales, generando un estremecimiento que llega a vías de hecho, reclamaciones y denuncias y dudas sobre orientación sexual de quienes enseñan a nadar a los infantes.

Como pieza teatral, El Principio de Arquímedes ganó el prestigioso Premio Born de Teatro en 20111.

Un apunte

Discordante
El público debió sufrir el síndrome del Teatro Vigilado. Un cuerpo de seguridad del montaje, cuatro hombres, una mujer, el director y el productor estuvieron vigilando, incluso a veces obstaculizando la vista de la gente, para que nadie fotografiara o grabara videos del montaje.

El director de la pieza, Kelvin Cass, habló al inicio para advertir a quienes tuvieran celulares fotografiando o grabando que serían ocupados los aparatos para ser devueltos al final de la representación.

La supervisión, a la que se tiene derecho, podía hacerse de una forma más delicada y discreta, sin atentar contra el ambiente de intimidad entre artistas y público, e incluso sin tener que anunciarla. La mejor seguridad siempre es la que no se auto-proclama. La que actúa cuando es necesario.