El escenario político se está definiendo alrededor de dos grandes organizaciones políticas, el PRM, partido gobernante, y el PLD con 20 años de experiencia en la gobernanza del país, y una tercera, la Fuerza del Pueblo, una organización de reciente formación, pero, liderada por el tres veces presidente de la República, el doctor Leonel Fernández.
La Fuerza del Pueblo es aún una organización en cierne y requerirá de mayor tiempo para que pueda convertirse en opción viable, y bajo las premisas de que el partido gobernante no ha podido lograr que el pueblo lo asuma como él de la solución a sus males, no es esperable que el PRM conserve el favor popular que lo llevó al poder en 2020.
En los actuales momentos se observa cómo, en la recomposición de las fuerzas políticas de cara al 2024, el Partido de la Liberación Dominicana, con una estrategia global única, emergente y certera, demuestra capacidad de auto-regeneración y reproducción, y va recuperando, a pasos agigantados, dentro de una arquitectura de nuevas estrategias partidarias complementarias, el favor popular que otrora lo llevó al solio presidencial.
Una muestra de ello es que las actividades que realiza por todo el país el aspirante a la nominación presidencial por el PLD, el licenciado Abel Martínez, bajo la consigna de “quien cambia una ciudad cambia un país” ha concitado tanto apoyo y entusiasmo en el pueblo que ya se percibe en la psiquis colectiva como si fuera el candidato oficial de esta organización política.
Con una oposición nucleada para desplazarlo del poder, tal parece que el Partido Revolucionario Moderno tendrá que vérsela en el 2024 con un Partido de la Liberación Dominicana renovado, decidido, con una organización política que ha sabido asumir las causas de su derrota electoral de 2020 y que ahora emerge como un partido nuevo, auto regenerado, con nuevas propuestas, con caras frescas, y en sintonía con las actuales realidades del espectro social dominicano.
Ramón López Ynoa
Las Ede
En las Distribuidoras de Electricidad no proporcionan las atenciones que reclaman los clientes por problemas con las facturaciones. Mi impresión es que los empleados no entienden los inconvenientes o se rigen por una línea bajada desde arriba. Para cualquier conflicto hay que recurrir a la Superintendencia de Electricidad. Eso debe corregirse.
Carlos Rodríguez

