Opinión

El salto

El salto

Pude observar las manifestaciones del 8 de marzo en otro país y ratificar el cansancio que existe en el movimiento feminista con las marchas, o con las ocupaciones de edificios públicos.

Es que ya las marchas no convocan. Tenemos décadas haciendo lo mismo y falta dar un salto.
De cual salto hablas?

Es hora de que la mujer demuestre su fuerza, que no solo es numérica, tanto a nivel poblacional como en las elecciones.

Sí, pero es que aún no lo entienden, por más que se lo hemos repetido hasta la saciedad.

No es que no lo entiendan, es que no asumen ejercer ese poder y los políticos y políticas convencionales, que si saben que ellas son determinantes en los procesos electorales, se encargan de cooptarlas, con programas de bonos, pequeñas dádivas con que amarrarlas, con que comprar su voto.

No es culpa del liderazgo tradicional, ellos hacen lo que el movimiento progresista no ha asumido ni siquiera en el lenguaje. Si miras sus programas no hay renglones específicos para el desarrollo de la mujer, y lo que es peor aún, no las han consultado nunca para elaborar eso programas y asegurarse de incorporar sus preocupaciones. Algunos parecen ejercicios de filigrana en sus planteamientos, pero las mujeres siguen estando ausentes. Por eso es tan fácil para la derecha, o políticos tradicionales, manipularlas.

Sencillamente no tienen experiencia en el ejercicio de su poder para formular sus propuestas y demandas y luego para asegurarse de que se implementen.

Y?

Que hay que superar las viejas estrategias. No más marchas, sino un ejercicio del poder donde hay que ejercerlo: en el plano económico.

¿Cómo así?
Lo primero es reconocer que las mujeres son las grandes consumidoras de la sociedad. Son ellas las que van a los supermercados y hacen la compra. Son ellas las que se ocupan de la salud de susfamilias y las que más visitan las farmacias. Son ellas las clientas principales de las tiendas, de los “Malls”, sin embargo no han sido capaces nunca de entender que ese es su poder, su principal poder.

¿Cómo es posible que en las fundas de los supermercados no se imprima mensajes contra la violencia a la mujer? ¿Cómo es posible que la industria farmacéutica no se pronuncie los 8 de Marzo? ¿Qué abra programas específicos para el abaratamiento de los productos que más consumen las mujeres?
Si el 8 de Marzo en vez de marchar, la consigna es quedarse en la casa, no ir a los Malls, o los supermercados, las farmacias, o los restaurantes, el poder económico de la mujer se manifestaría, a lo si le teme el poder patriarcal. Y daríamos un salto.

El Nacional

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