La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte en su Informe Anual sobre Enfermedades No Transmisibles 2013, que en el mundo aproximadamente 3,2 millones de defunciones anuales pueden atribuirse a una actividad física insuficiente.
El sedentarismo genera secuelas en su organismo lentamente porque el poco movimiento fomenta que otras enfermedades como la obesidad, la diabetes y la hipertensión ganen terreno. Las estadísticas de la OMS confirman que las tasas de obesidad se duplicaron en todas las regiones del mundo entre 1980 y el 2008. Los mayores niveles se registran en el continente americano, donde el 26% de los adultos son obesos. El Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), de los Estados Unidos, confirmó en una investigación publicada en 2009, que el ejercicio reduce entre un 30 y 50% los riesgos de contraer ciertas enfermedades crónicas no trasmisibles.
