¿Qué Pasa?

El vuelo, viaje fantástico de trayecto teatral único

El vuelo, viaje fantástico   de  trayecto teatral único

El éxito artístico de El Vuelo, frente a cual la taquilla es insignificante, debe servir para re-descubrir a Serulle, incluso desde las competitivas miradas del mundillo teatral dominicano para hacer conciencia del valor del aporte de su autor a la dramaturgia y la escena nacionales.

Serulle es un discriminado invisible por sus propios colegas de carrera y debería ser visto y revalorado.

Para llegar hasta la realidad de este espectáculo teatral, en el cual se renueva el lenguaje vistoso y singular en la conjunción que involucra su expresividad polifónica, la adaptación del cuerpo a estas rutinas, la labor de maquillaje y vestuario, como aportes apreciables que dan nota de una trayectoria que llega tras muchos otras experiencias.

En El Vuelo (producida por Nacitus Teatro), cuatro jóvenes valores de la actuación y los recursos teatrales, entregan una experiencia interpretativa.

La belleza y fuerza del texto le aportan un valor literario, que puede ser disfrutado como literatura limpia y profunda, capaz de tener su propio valor, lejos de cualquier escenario.

Y si resulta incisivo el discurso teatral, en las voces de sus cuatro personajes: La Voz,(Alexis Luciano) El Ser,(Isén Ravelo), Dama 1 (Judith Batista ) y Dama 2 (Madeline Abreu) la cadencia corporal y el rejuego de su polifonía vocal, se encargarían de crear un relación íntima, mágica sobre el universo de fantasías de este Vuelo.

Palabras estructuradas y canciones en falsete, involucrando un notable sentido andrógino con su cambio no expreso, pero sentido, de roles, irán diferenciando este trabajo para calar el alma de quien la vive.

Resalta el esfuerzo físico que demanda ese desempeño. Papeles realizados en condiciones de exigencia física con vestuario plástico adherido a toda a piel lo que genera una sudoración que parece resultar estimulante para sus intérpretes.

Sume a ello la creatividad de maquillaje y peinados, la fuerza expresiva facial de los cuatro ejecutantes y el manejo de luces sobre una escenografía en caja negra, deliberadamente montada para cultivar una sensación de encierro cómplice que produce el estar en una nave.

Las experiencias que, solo en maquillaje y vestuario, deja El Vuelo, debe ser estudiada y reivindicada, como evidencia de cuanto es posible lograr cuando se hace un teatro esencial, que no pobre. No existe teatro pobre.

Hay teatro y e amplio margen de sueños y vidas imposibles que es capaz de aportar.Haffe Serulle es una realidad que debe ser reconocida.