Las emergencias de los hospitales públicos de la capital siguen abarrotadas de pacientes con fiebres y los dolores característicos del virus de la chikungunya, mientras crece el déficit de medicamentos y material gastable para atender la creciente demanda. A las 7:30 de la mañana de este lunes en el hospital Luis Eduardo Aybar (Morgan) había hasta personas sentadas en el piso esperando ser atendidas, en un área de emergencia en la que había un solo médico de servicio.
Pacientes y médicos se desenvuelven en un estado hostil, debido a la falta de agua, el sofocante calor, los malos olores que expiden los baños y el sucio por doquier. Cerca de este mediodía el Consejo Nacional de Vigilancia de Salud Pública acordó extender los horarios de consultas, así como reforzar el personal médico y aumentar las asignaciones de medicamentos en los hospitales.
La semana pasada, este hospital fue declarado en estado de emergencia por una asamblea de médicos, debido a sus múltiples carencias, entre las que se destacan las deplorables condiciones de higiene, déficit de material gastable y la ausencia de camillas en el área de cirugía. Pacientes y médicos se desenvuelven en un estado hostil, debido a la falta de agua, el sofocante calor, los malos olores que expiden los baños y el sucio por doquier.
A esa hora, de 17 personas atendidas en la emergencia de ese centro de salud, 7 resultaron con el virus de la chikungunya.
También, están abarrolas emergencias del Moscoso Puello, Robert Reid Cabral, Padre Billini, Maternidad San Lorenzo de los Mina y Ney Arias Lora.
El director del Francisco Moscoso, doctor Roberto Lafontaine, aseguró que en un mes la cantidad de personas con síntomas de la chikunguya creció en un 50 por ciento. “Hay una sobredemanda de personas quienes vienen a atenderse por problemas virales desde las 6:00 de la mañana”. Manifestó que las 10 camas habilitadas para los pacientes con chikungunya y dengue nunca han tenido más de 3 pacientes internos.

