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  Emular  al gobierno Juan Bosch

  Emular  al gobierno Juan Bosch

El profesor Juan Bosch vivió 27 años en el exilio, tiempo que pasó en Puerto Rico, Cuba, Venezuela, Costa Rica y Chile, en esa larga estadía fuera se formó en Historia de América, especialmente sobre El Caribe; conoció y trató a las personalidades de la vida cultural, especialmente literarios y se codeó con los líderes políticos de mayor connotación. Escribió y alcanzó notoriedad. Todo ello repercutió en su formación, en su capacidad para penetrar en los pormenores de la realidad socio-económica y cultural de los pueblos de El Caribe.

Lo anterior, unido a su constante preocupación por superarse a si mismo, permitió que alcanzara el perfil de dialéctico natural y excelente expositor de la que hizo gala con posterioridad.

Tras la muerte de Trujillo en 1961, la sociedad dominicana comenzó a vivir un complicado proceso político-social: las masas, por tres décadas marginadas del quehacer político emergen a la palestra demandando participación, apertura democrática e inicios de políticas estatales progresistas.

Las administraciones de Balaguer-Ramfis desde 1960 hasta enero de 1962 y  del Consejo de Estado lidereado por el Dr. Rafael Bonnelly no podían dar respuestas a las expectativas populares por la naturaleza oligárquica de las mismas y por la sobre vigilancia que el poder norteamericano ejercía sobre el área de El Caribe.

Al  efectuarse la campaña electoral para elegir autoridades, Bosch desplegó toda su sapiencia en ganar adeptos mediante una pedagogía popular que convencía a su público.

Bosch conecto con los campesinos que habían sido la clase-apoyo del trujillismo, con las mujeres históricamente marginadas, con el sector progresista de la pequeña burguesía urbana partidaria de cambios sociales y ganó para su causa a sectores medios del trujillismo.

En una campaña política sin mácula evitó choques, evadió provocaciones y se dedicó a sumar y organizar su partido, el Revolucionario Dominicano en toda la geografía nacional que desde entonces forma parte de las epopeyas del pueblo contra sus enemigos, a pesar de sus dirigentes.

Los sectores opuestos a su candidatura eligieron al Dr. Viriato Fiallo como oponente del PRD y Bosch; los estrategas de la Unión Cívica Nacional (UCN), desplegaron gran capacidad de trabajo, pero no pudieron con la experiencia y dialéctica de Bosch. La campaña de diatribas contra el candidato blanco no caló en los votantes y este resultó ganador de los comicios del 20 de diciembre de 1962, a pesar de la crisis surgida en el PRD al objetar a quien resultó electo para la vicepresidencia y hacer otra convención donde se seleccionó a Armando González Tamayo para acompañarlo como Vice.

Entre su elección y la juramentación como presidente viajó al extranjero  se entrevistó con los presidentes Mateo de México y Kennedy de Estados Unidos.

Al juramentarse el 27 de febrero de 1963, invitó a lo más granado                     de la política hemisférica. Su histórico discurso y las fiestas populares que siguieron expresaban la satisfacción popular por la empatía entre el gobernante y las aspiraciones mayoritarias de las masas. Luego nombró al gabinete, de inmediato vinieron las medidas de austeridad y la legitimidad del presidente creció.

 Bosch propuso y llevó a cabo una constituyente para que los representantes de los ciudadanos (mandantes) formularan una nueva Constitución que habrían de conocer, acatar y aplicar los funcionarios electos y designados (mandatarios) del poder constituido.

Se trató de otra victoria política de Bosch y su equipo, aplaudida por el pueblo que hizo suya la nueva Constitución al saberse representado de ella y con eso creció su subjetividad como nación dignamente representada en lo jurídico y político.  

Se trató de una constitución típicamente burguesa, democrática, de amplia aceptación popular que los enemigos del pueblo objetaban por mezquinos.

La miopía política de la burguesía era tal que pretendieron ignorar que con esa ley de leyes, se creaba el marco para el avance capitalista y se convertía al Estado en mediador entre el capital y el trabajo, se limitaba el carácter patrimonial del mismo y se lograba su condición de entidad supranacional al servicio de todos los ciudadanos y no sólo de un sector.

La mediocridad política de los intelectuales orgánicos de la burguesía los llevó a complotar, a no ver el significado histórico de ese gobierno y su Constitución, a mediano y largo plazos.

Las actuaciones de Bosch desde su efímero mandado están pendientes de análisis, pues ninguno de los escritos sobre él está a la altura del significado de sus medidas estratégicas, materiales, institucionales y éticas.

Algunos pretenden hacer un recuento de sus medidas reduciendo a simples decretos la ciclópea labor de adecentamiento de la administración pública y de electrificar el país, con lo que se creaban las condiciones para la reproducción  del capital, al tiempo que se incorporaba a millones de ciudadanos a la modernidad que implica el desarrollo de las Fuerzas Productivas.

Su programa de becas amplió las oportunidades educativas y creó cuadros técnicos, artísticos y culturales en todas las áreas. El pago de la deuda, aun cuando lo heredado de la administración anterior era exiguo, sentó precedente. Las conquistas para los obreros, salariales, viviendas, educativas y legales (pactos colectivos), marcaron otra victoria que luego los obreros reconocerían yendo a la guerra para reivindicarlas, al asumir como tarea histórica la vuelta a la constitucionalidad sin elecciones, que de haber triunfado de seguro iría más lejos, como bien lo entendieron  los enemigos externos e internos.

Cabe resaltar el diseño y la voluntad política para construir la presa de Valdesía, para finiquitar la calamitosa de la falta de agua potable para el país con más recursos hídricos de la Región y la compra de las tuberías para dar inicio a la construcción del acueducto de Santo Domingo en 1963, que 49 años después gobiernos ineptos no han sido capaces de resolver.

Bosch puso precio tope al azúcar de exportación y con ello captó millones para el erario. Se enfrentó a la Shell; negó autorización a transnacionales para explotar minas en la Coordillera Central y rechazó propuestas para hacer negocios desde la presidencia. En su gestión brillaron  las libertades ciudadanas

Si bien su propuesta de Reforma Agraria fracasó porque no se podía ir más lejos en el marco de la correlación de fuerzas de ese entonces y los terratenientes se impusieron, quedó como elemento a reivindicar a posteriori.

Al recordar un aniversario más del golpe imperialista-oligárquico contra  Bosch, deseo que lo hecho por él en apenas siete meses, sea conocido, estudiado y analizado especialmente por los más jóvenes, para que contrasten sus acciones con los de los gobiernos posteriores y puedan emularlo, pero fuera del marco de la mentada representativa, como él mismo propuso.

El Nacional

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