SANTIAGO. El auge que las tecnologías de la comunicación tienen en el país no es muy reciente, sin embargo ese crecimiento no ha contribuido a un mejor acercamiento entre las familias.
Es digno de atención que el incremento en el uso de medios tecnológicos, en especial Internet y los celulares, no ha estimulado una más sana comunicación o interacción en esa pequeña sociedad.
Internet, celular y telecable son parte de la tecnología que ha arropado a una ciudadanía que no se imagina la vida sin estos medios.
En las familias, en particular las de clase media, estos servicios están incluidos junto al de agua y luz.
Los cabezas de hogar quizás ni han pensado en sacarlos de sus presupuestos y es que para ellos tenerlos no es un lujo sino una necesidad.
Las tareas de los niños, se hacen en Internet, los muñequitos los dan en los canales que se ven sólo con el telecable y necesitamos estar comunicados con los celulares, son algunas de las razones que justifican el porqué muchos no prescinden de estos servicios.
Pero, éstos, en lugar de ser un vínculo, desvinculan a las familias deteriorando la comunicación entre sus miembros.
En Santiago, la Villa Olímpica es el lugar donde más de uno se beneficia de la tecnología.
Ramona Díaz, quien reside en este lugar tiene, en su casa Internet, telecable y sus dos hijos poseen celulares, sin embargo afirma que como aumentó la tecnología en su casa, asimismo aumentó el aislamiento de sus hijos.
Cada uno come desde su habitación, mirando la televisión, o usando el Internet, no nos comunicamos como antes, señala.
Sin embargo prefiere tener estos servicios en la casa porque si no hubiera Internet o telecable en casa, pasarían más tiempo afuera que dentro porque hay centros donde ofrecen estos servicios.
Prefiero tenerlos aislados pero en casa, es la razón de por qué Ramona no ha pensado en prescindir de estos servicios.
En este sentido, la coordinadora de la pastoral familiar arquidiocesana en esta ciudad, sor María Reina Núñez, dijo que las tecnologías de la comunicación son una herramienta muy poderosa, pero el mal uso de éstas provoca daños a la sociedad y en especial a las familias aislándolas y afectando su comunicación personal.
Carmen Dorys de Bonilla, asesora de parejas de la arquidiócesis, entiende que con el incremento de estas tecnologías la comunicación en las familias se ha deteriorado.
Dijo que ha asesorado a varias familias y en especial a parejas cuyos vínculos estaban rotos por la falta de interacción entre ellos. Esto producto de que cada ente se encierra en su mundo, ya sea en el Internet, en la televisión, en especial si tienen telecable y otros con un aparatito tan pequeño como un celular, se desconectan de la realidad.
Luis Federico Santana, catedrático del departamento de comunicación social de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM) y de la Tecnológica de Santiago (UTESA) sostiene que con el incremento de la comunicación asistida por máquinas la comunicación interpersonal ha disminuido de manera sorprendente. Las máquinas han sustituido a las personas, aunque sea triste decirlo.
Pero aclaró que la tecnología no es negativa en sí, lo negativo es la consecuencia que trae el mal uso de ésta.
Un caso en especial
María López, que proviene de una zona rural de Santiago Rodríguez dice que aunque en el campo donde vivía las personas no tienen acceso a Internet, ni al telecable y que enfrentan problemas con las señales telefónicas viven felices, pues aunque tienen deficiencias tecnológicas, no así de comunicación familiar.
Este paraje es conocido como Baboso y se encuentra a una hora aproximadamente de Santiago Rodríguez, y aunque el ambiente que se puede apreciar al llegar al lugar destila tristeza la apariencia engaña.
Se pone como ejemplo que aunque la mayoría de los miembros de una familia trabajen, casi siempre en fincas, al mediodía todos están en la casa, sentados en una mesa grande generalmente en la parte de atrás muy próximo al fogón. Todos se sientan a la mesa al tiempo que conversan sobre su día. Cuando terminan, cada uno vuelve a sus labores.
Auge de tecnología
La República Dominicana registró un millón de nuevos usuarios de teléfonos en los primeros siete meses de este año, y ocho de cada 10 posee un celular. El país tiene ocho millones 200 mil teléfonos, ¡uno por cabeza!
Aumenta tecnología
El país registró un millón de nuevos usuarios de servicios telefónicos durante los primeros siete meses de este año y ocho de cada 10 dominicanos posee un celular. En 1996 había 82 mil teléfonos, ahora 8,200,000.
