Semana

EN LOS DOCE AÑOS DE BALAGUER

EN LOS DOCE AÑOS DE BALAGUER

El ejercicio del periodismo  en RD

 

UBI RIVAS

 

Recordar el ejercicio del periodismo entre los años de l966-l978, es evocar los vespertinos tabloides Ultima Hora en sus inicios en l970, El Nacional que empezó en septiembre de l966, La Noticia, que inició en l975 y El Sol, que comenzó en l970, es despertar un reciente pretérito difícil para el país y para el ejercicio del periodismo, porque padecíamos los rigores del autoritarismo y el continuismo que encarnaba el presidente Joaquín Balaguer en los llamados Doce Años (l966-l978).

Cierto que la disensión era tolerada, en los políticos con no reducidas limitaciones y en el ejercicio del pluralismo informativo, a título de alto riesgo personal.

Ultima Hora y El Nacional eran los periódicos contestatarios y cuestionadotes del fuercismo impositivo que generaba el despotismo ilustrado del presidente Balaguer, a los que se añadieron el tabloide matutino El Sol y el vespertino La Noticia, siendo la única vez en la historia que en el país se editaron tres vespertinos diarios.

De Los tres tabloides, en la actualidad sólo sobrevive El Nacional.

Fueron los tiempos enrarecidos de oxígeno para la libertad de expresión, en que los comunicadores disponíamos de las opciones de silenciar las tropelías o arriesgarnos a enfrentarlas, y donde casi todos portábamos armas de fuego, la mayoría con formularios 25 de las Fuerzas Armadas expedidos por altos jefes militares amigos, una dicotomía extraña, pero cierta.

El Nacional lo dirigía el doctor Freddy Gatón Arce, Radhamés Gómez Pepín subdirector, y los redactores Silvio Herasme Peña, Miguel Angel Prestol, R. A. Cordero Regalado, Víctor Grimaldi, Miguel Hernández, Luis Fernández, Cándido Gerón, Luis Eduardo Lora (Huchi) y Félix Gómez. Ramón Reyes jefe de redacción.

Ultima Hora lo dirigía Virgilio Alcántara, Gregorio García Castro jefe de redacción, y los reporteros Guarionex Rosa, César Rivera, Aníbal de Castro, César Medina, Juan Bolívar Díaz, Pascal Peña Peña escribía la sección Diálogo Urgente,y Mario Emilio Pérez. José González editor deportivo.

Al producirse la disidencia en 1976 de la mayoría de los reporteros de El Nacional con el dueño del diario, doctor Rafael Molina Morillo, por negarse a publicar un artículo de Víctor Grimaldi, Silvio Herasme Peña organizó un grupo y fundó el vespertino La Noticia, con los reporteros Miguel Angel Prestol, Luis Fernández, Miguel Hernández, Rafael Reyes Jerez, Juan Manuel García, Luis Eduardo Lora (Huchi) y Víctor Grimaldi. Mateo Morrison era el editor de literatura.

El Sol fue dirigido alternativamente por Armando Almánzar, José Canó, Sergio Cueto, Radhamés Gómez Pepín, Juan José Ayuso, Juan Bolívar Díaz, Eulalio Almonte Rubiera

y Víctor Livio Cedeño, y los reporteros Leo Reyes, Luis Hernández, Minerva Isa, Pía Rodríguez, Eunice Lluberes, Danilo Rodríguez, Gustavo Rodríguez editor deportivo, asistido por Ramón Cuello y Cornelia Margarita escribía la columna social Al ído, Víctor Víctor editor sección arte y farándula. El suscrito escribía columna PRISMATICO tres veces por semana por 14 años (1971-1985). Bonaparte Gautreaux Piñeyro (Cabito) director de la oficina en Santo Domingo.

Estos tabloides matutinos y vespertinos asumieron un compromiso con el ejercicio de una democracia plural y participativa, exenta de los forceps autoritarios que era la realidad dominante en el quehacer político peligroso y represivo, donde los presos políticos eran “políticos presos”, el comunismo era una mala palabra que se exorcizaba en los cuarteles militares y policiales donde se predicaba que “el comunista bueno es el comunista muerto”, los pasaportes, además de ser color rojo como se distinguía el Partido Reformista, luego Partido Reformista Social Cristiano, señalaba en la página seis:

“Este pasaporte no es válido para viajar a Cuba, China Comunista, Rusia, y demás países bajo gobiernos comunistas”.

Transitaba la aldea planetaria el paroxismo de la “Guerra Fría” que surgió al finalizar la II Guerra Mundial (1939-45), en enero 1959 triunfó la revolución cubana, y el imperio se empeñó en que el fenómeno no se repitiera en el Continente y nuestra vecindad con Cuba fue determinante para intensificar la represión.

Consecuencias de esa situación de alto peligro, regada de minas invisibles que materializaban los organismos secretos que manejaban la inteligencia, seguridad y permanencia del statu quo, cayeron asesinados por las fuerzas represivas, Gregorio García Castro (Goyito) el 28 de marxo de 1973 y luego Orlando Martínez Howley el 17 de marzo de 1975.

El 12 de enero de 1972 se produjo la erupción de Los Palmeros, que escenificaron un combate desigual, sangriento y estéril en unas cuevas del kilómetro l2 de la autopista Las Américas, frente a las Fuerzas Armadas en que resultaron muertos Bienvenido Leal Prandy (La Chuta), Ulises Arquímedes Cerón Polanco, Virgilio Perdomo Pérez y Amaury Germán Aristy, cuatro osados quijotes que pelearon como “leones” en el decir del entonces jefe policial mayor general EN Neit Rafael Nivar Seijas.

El 03-02-l973 desembarcó en una temeraria expedición con nueve guerrilleros por playa Caracoles, provincia Peravia, el coronel EN Francis Caamaño, líder de la guerra de abril l965 casi todos liquidados por las Fuerzas Armadas, inclusive Francis, capturado vivo y fusilado, igual que Manolo Tavárez en l963 y Ernesto Guevara (Che) en Vallegrande, Bolivia, en l968.

El escenario político era muy encrespado, arisco, peligroso, como una arena movediza, en que la eliminación y el presidio de los dirigentes de izquierda constituyó una política de Estado fundamental, y ejercer el periodismo conformaban la migraña y la grima del difuso temor de la psiquis nacional, que acuñaron Los Incontrolables y La Banda, pandillas de carniceros actuantes con la aprobación del déspota ilustrado que arbitraba el destino nacional.

Goyito García Castro era jefe de redacción de Ultima Hora y Orlando Martínez director de la revista Ahora y en El Nacional publicaba diario la columna Microscopio, mientras Goyito publica diario la columna “En un tris”, las dos más leídas en la historia del periodismo dominicano.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación