Hipólito Mejía hizo muchas cosas el pasado domingo en el coliseo boxístico Teo Cruz, donde anunció su decisión de buscar nuevamente la candidatura presidencial por el PRD. Además de la formalización de sus aspiraciones, marcó una diferencia entre sus competidores internos y los del gobierno.
Hipólito se presentó como un estadista, que, sin considerarse un mesías, estima que la democracia está en peligro, que el país está en riesgo por la manera en que está siendo conducido por Leonel Fernández. Pero al mismo tiempo sabe que su propio partido, el PRD, también está en peligro. Por eso decidió, junto a un grupo cada vez más numeroso de hombres y mujeres, asumir el reto de salvar tanto al país como el PRD.
Cuando Hipólito, encendió el jacho, millares de hombres y mujeres se pusieron de pie, se abrazaron y lloraron de emoción.
El PRD se unirá alrededor de la figura de Hipólito que sin duda será el candidato presidencial. El dos por ciento ya no podrá ser aplastado como una cucaracha porque ya es mayoría. Nadie unifica más al PRD que Hipólito, porque no agrede a sus compañeros, no los atropella, no les hace fraude, ni hace negocios, ni firma pactos secretos con el enemigo.
El discurso de Hipólito debe ser escuchado o leído con atención por todos los hombres y mujeres de este país, no importa el partido al que pertenezca o si no pertenece a ninguno. Sus propuestas merecen ser tomadas en consideración.
El hombre que se presentó ante sus compañeros de partido y ante el país, para ofrecer su oferta, es más un estadista que dirigente político. Critica al gobierno con merecida razón. Su crítica, sin embargo, no es un llamado al caos, ni a la violencia, es un llamado a enfrentar, con una óptica distinta, los problemas nacionales.
Su intención de recorrer el territorio nacional para reunirse con los sectores productivos, con los importadores y exportadores, con los profesionales y académicos, con la sociedad civil para escuchar sus puntos de vista, muestra la nueva cara de Hipólito. A todos los convocará para concluir el trabajo que inició hace más de un año, de consensuar un Plan de Nación que priorice la educación, la alimentación y la salud, entre otros puntos.
Hipólito va para la calle. Y lo hará con los dominicanos que quieren un país mejor.

