SANTIAGO, 12 Abr 2014 AFP. – Enfermos crónicos y sus familiares reunieron a más de 10.000 chilenos en una marcha por el centro de Santiago en demanda de un fondo solidario universal para pagar el alto costo de medicamentos que requieren. La movilización denominada «los enfermos también marchan» se desarrolló este sábado en un circuito de apenas cinco cuadras ya que en ella participaron enfermos en sillas de ruedas, apoyados en muletas y en sus familiares, quienes portaron carteles con leyendas como «La gente se muere por no tener plata, no de enferma», o «si no hay plata no hay salud para mi hijo».
«Mi hijo padece de leucemia, hoy en día necesita de muchas lukas (dinero) para salvar su vida. No puede ser que en Chile sigan los altos costos de los medicamentos», dijo a la AFP Claudia Vivanco, cuyo hijo de apenas 4 años necesita fármacos pasa tratarse y 50.000 dólares para operarse. Los enfermos exigen la aprobación de una ley que cree un fondo estatal para cubrir los costos de los medicamentos para el tratamiento de enfermedades catastróficas o poco comunes. La norma fue bautizada como ‘Ley Ricarte Soto’, el nombre de un reconocido periodista que lideró la primera marcha de este tipo realizada en mayo del 2013 y murió cuatro meses después producto de un cáncer al pulmón.
«Estamos muy contentos porque en menos de un año se ha se ha instalado el tema, ha generado el interés tanto de las autoridades anteriores como de las actuales autoridades», declaró, por su parte, la periodista argentina Cecilia Rovaretti, viuda de Ricarte Soto, organizadora de la marcha de este año.
La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, ordenó la creación de un comité para darle forma al proyecto de ley. Durante el gobierno del expresidente Sebastián Piñera, se redactó un proyecto de ley para la creación del fondo pero que nunca llegó al Congreso.
El tratamiento de males terminales o crónicas en Chile tiene elevados costos que en muchos casos deben ser pagados por los enfermos mediante créditos o hipotecas. En Chile, el 16% de la población cuenta con un seguro privado que da acceso a una salud de punta, pero de alto costo y cuyas primas suben año a año por edad, riesgo y sexo, mientras que unas 15 millones de personas acceden a un servicio público con recursos insuficientes para hacer frente al exceso de demanda. AFP

