Sin querer pecar de mojigatos ni exhibir un conservadurismo pasado de moda hay que convenir que la moral pública se ha ido perdiendo poco a poco, debido entre otros factores al auge de la drogadicción, la pornografía que se exige descaradamente en las llamadas redes sociales y el auge de los centros de expendio de bebidas alcohólicas Y pare usted de contar para no alargar innecesariamente el asunto.
El ultimo auge reportado por la prensa es el encarcelamiento en la cárcel para militares y policías del Centro de Operaciones Especiales de Manoguayabo, del general José Alejandro Acosta, y del coronel Ángel Antonio Bautista, ambos oficiales policiales y acusados de convivir con una misma menor habiendo el primero obligado a la muchacha a practicarse 2 abortos en los años 2017-2018, y el segundo difundir un video pornográfico sosteniendo relaciones sexuales con la misma mujer.
Y anteriormente los casos de los ex peloteros profesionales Alex Rodríguez y David Ortiz, el primero que puede haber perdido el chance de ingresar al Salón de la Fama por el uso de esteroides, y el segundo quien recibió un balazo en la espalda que le salió por la parte frontal de los intestinos, en un centro de bebidas alcohólicas de segunda categoría ubicado en la calle Presidente Vásquez del Ensanche Ozama, donde David era cliente frecuente sin ninguna necesidad dado a los millones de dólares que el mismo tiene.
El caso más penoso es el del general Acosta Castellanos, y del coronel Bautista quienes estuvieron al parecer sexo con la misma joven y procedieron luego a colocar las fotos pornográficas en el internet.
Diariamente en el internet que ofrecen numerosas compañías deben circular unas 10 mil fotos y videos, solo en el país, donde mujeres sin ningún pudor ofrecen sus servicios de prostitución publicando incluso la tarifa y mostrando sus partes pudendas.
Las autoridades que controlan el servicio de internet en la República Dominicana deberían establecer sanciones claras y muy específicas para las empresas o personas que dediquen a trasmitir imágenes pornográficas u ofrezcan servicio de prostitución señalando la tarifa que cobra y los servicios que ofrecen.
No queremos ser más papistas que el papa, pero la verdad es que la circulación pornográfica a través del internet es abrumadora y cada día tiene un efecto más deletéreo y perjudicial para la salud mental de nuestros niños, niñas, y adolescentes, ya que se exhiben fotos capaces de ruborizar al hombre o la mujer que mayor cantidad de años tenga dedicados al negocio del sexo por paga.

