El doctor Santiago Castro Ventura, médico, escritor, miembro de la Academia Dominicana de la Historia, recién ha publicado su última obra biografiando al prócer puertorriqueño doctor Ramón Emeterio Betances.
En un enjundioso volumen de 262 páginas y diez capítulos, el doctor Castro Ventura logra perfilar al ilustre hombre público y destacado médico, edificándonos de sus luchas persistentes en procura de estructurar un antillanismo sólido y unificante entre su país, Puerto Rico, el nuestro, Cuba, Haití y Jamaica, es decir, las llamadas Antillas Mayores.
No fue nada fácil ese noble y altruista propósito antillanista del doctor Betances, por confrontar la cadencia inestable de la política dominicana de siempre, pendulando entre los balbuceos apenas perceptibles de la democracia, y los despotismos que por tanto tiempo se han enseñoreado del escenario vernáculo.
Cierto que el doctor Betances logró alianzas formidables con prohombres epocales, como lo fueron el general Gregorio Luperón, el generalísimo Máximo Gómez. los generales haitianos Fabré Geffrard, Antenor Firmín y Nissage Saget, y los civilistas Pedro Francisco Bonó, el educador Eugenio María de Hostos y el apóstol de la libertad de Cuba, José Martí.
No obstante su gran prestancia internacional, el doctor Betances, sumun de nobleza consideró siempre al general Luperón como el líder histórico de su proyecto antillanista forjándose un vínculo asaz positivo en procura de logros que cristalizaran en las metas trazadas.
El doctor Betances también consiguió incorporar a su proyecto antillanista al general Antonio Maceo Grajales, la poetisa Salomé Ureña de Henríquez, Lola Rodríguez y al general José María Cabral, es decir, a las figuras más conspicuas y de mayor relieve de nuestro país, Cuba y Haití, en ese momento histórico.
Fue imposible para el doctor Betances reclutar una figura estelar de Jamaica, posesión británica, que en l820 decidió abolir la esclavitud en todas sus colonias, liberando de esa coyunda miserable, afrenta del género humano, a 3ll mil negros. Durante la epidemia de cólera que afectó a Puerto Rico en l855, el doctor Betances demostró no solo sus grandes aptitudes médicas, sino su inmensa condición humana para servir al prójimo, poniendo en práctica sus conocimientos médicos adquiridos en la Universidad de París, donde a los 23 años se recibió de médico con una tesis de grado alusiva al aborto. Su primera visita a nuestro país en l86l, aconteció el acto proditorio del general Pedro Santana disponer el eclipse de la Primera República, anexionando el país a España, la antítesis del sueño antillanista del doctor Betances.
El doctor Betances también trabó migas con el doctor Francisco Henríquez y Carvajal y con el historiador Manuel Rodríguez Objío.
Integérrimo y principista, también hubo de enfrentar el entreguismo del apátrida Buenaventura Báez durante el oprobioso régimen de los seis años (l868-l873), combatiendo tanto la pretendida anexión del mal llamado Gran Ciudadano, como el intento con el presidente Ulysses Grant de vender la bahía de Samaná.
Fueron descomunales pulseos del doctor Betances contra los dos primeros déspotas sin principios que padeció la República en sus primeros 30 años de nacer. y que su voluntad férrea guiada por el pebetero de la redención y la libertad, logró imponerse, o cuando menos, sobrevivir a las embestidas desconceptualizadas del entreguismo y el antinacionalismo.
UN APUNTE
Designación
El doctor Betances desempeñó las funciones de Primer Secretario de la Legación dominicana en París, designado por el presidente Heureaux por recomendación del general Luperón.

