La muerte de Edgar Rafael Rijo Astacio (Maestrico), quien era perseguido por la Policía por el asesinato de un presunto sicario y otras dos personas cuyos cadáveres fueron hallados en un cañaveral del ingenio Caei, en Yaguate, San Cristóbal, plantea otra interrogante en torno al suceso y la propia criminalidad.
¿Quién pudo ordenar la ejecución de Maestrico? Sin duda que alguien que quería silenciarlo para evitar que cantara si caía en las garras de las autoridades.
Lo suspicaz es que bastó con que la Policía lo identificara como el presunto matador del sicario Juan Félix Febles Cordero (Copelín), de 36 años, del sargento de la institución Luis Méndez Sepúlveda y del chófer Abraham de los Santos Rodríguez para que unas horas después fuera encontrado su cadáver con varios disparos próximo a la zona donde había cometido las ejecuciones.
Si Maestrico, de 31 años, era el eslabón para aclarar los crímenes de Yaguate, es obvio que se ha perdido, dando lugar a un rosario de interrogantes que colocan a la Policía en una encrucijada.
