Opinión

ESTO PIENSO, ESTO CREO

ESTO PIENSO, ESTO CREO

Porque… “Dale tiempo al tiempo y entenderás el procedimiento”.

Todo ser humano, para vivir, necesita de un medio ambiente con un mínimo de sanidad, mínimamente equilibrado, no sólo en cuanto a la ecología, sino, por igual, en cuanto a lo ético y moralmente saludable.

 Por eso, ética, política y moralmente educar al ser humano sobre la importancia del cuidado del medio ambiente, es una obligación de todos. Preocupación profunda e indignación es poco decir sobre lo que produce la falta de responsabilidad y conciencia de todos aquellos llamados a ser responsables sobre esta degeneración ambiental que estamos padeciendo y que, en innúmeras ocasiones, solo el falso paternalismo y el clientelismo político son los culpables de esa inacción vergonzosa, capaz de impedir que, de una vez y por todas, se proteja nuestro medio ambiente.

 Claro, que esto debe de ser sin poses, sin falsías, no sólo con golpes de efectos mediáticos, con un fin bien definido y que no necesariamente tendría que reducirse al medio ambiente. Quizás por esto es que vivimos de frustración en frustración, en medio de un manejo engañoso de todo, queriendo presentar sólo la cara que ha sido construida para engañar y encubrir la dolorosa realidad, que sucede en el momento.

 Los laberintos verbales de intrigas y mentiras, construidos y elaborados por los fabuladores incorregibles, perversos y malignos, contribuyen a crear la confusión reinante, donde ya no se sabe en quién creer, porque el caos crea la confusión necesaria para meter a todo el mundo en el mismo saco y así, mansos y cimarrones son la misma cosa, mientras ellos pecan en mar revuelto de especuladores.

 Quizás para comenzar a resolver el grave problema del medio ambiente, lo ideal sería iniciar por el cumplimiento –de parte y parte– de lo que establece la ley, sin agruras, sin retaliaciones, sin rencores hacia una o determinada persona, porque si en algún momento la cosa no se dio como tú querías, es simplemente porque estaba mal lo que  proponías y de eso, solo tú eres el culpable, por la razón que fuese.

 Pero, el hecho de falta de responsabilidad y conciencia por parte de la mayoría del burgo,  no es óbice para ser medalaganario y actuar con prepotencia, porque ni técnica ni legalmente es justificable por más autoridad que sea, ya que se coloca por encima de lo justo y peor aún, por lo establecido por la ley.

 Se legisla para el futuro, lo demás es abuso de poder, prepotencia, arbitrariedad personal. La política de trabajo no puede estar sujeta a criterio medalaganario de nadie, sino a lo que diga la ley. Chantaje trae corrupción, porque al igual que en el amor, el apuro no es bueno.

 Mi distinguido amigo, tu palmarés no puede irse por la cloaca sólo por ser testarudo. Es mejor volverse atrás, desandar lo recorrido que perderse en el camino. Si la ley dice equis cantidad a partir de… tú no puedes, porque te salga del fondo de los cojones, y por cuestiones puramente personales, decir que es a partir de la marea baja o alta… de que no, porque tú así lo quieres, porque esto no es de querer o no, de capricho o no, de venganza o no, esto es y tiene que ser cuestión de ley.

 No quiero, con relación a tu valiosa persona, ponerla en el mismo pedestal en el que están muchos del conjunto y tampoco decir como José Ángel Buesa: “Es triste, pero cierto. Por ser tan cierto, es triste: no valías la pena”. Por eso, prefiero decirte que en las profesiones, siempre hay una línea que no se debe cruzar y al hacerlo una vez, sigue la tentación de repetirlo otras veces, hasta que formes parte del mismo fangal. De ahí, que por más tentación a la prepotencia y al abuso ¡no cruces esa línea! Sin importar si eres abogado, sacerdote, periodista, militar o político ¡no la cruces! Y vivirás en paz contigo mismo. Te lo aseguro.

 “Y ahora, el silencio empieza a hablar”. ¡Sí señor!

“Ni imploro tu perdón, ni te perdono, ni te guardo rencor, ni te respeto”.

J. Sabina

El Nacional

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