KARACHI. AFP. Las graves inundaciones que devastan el noroeste de Pakistán se extendían el viernes y sumergían el corazón agrícola del país, provocando la evacuación de medio millón de personas en el sur, en tanto que la vecina India se veía afectada también por las lluvias.
La catástrofe que ha golpeado el noroeste de Pakistán desde hace una semana ha dejado hasta ahora un saldo de 1.500 muertos y más de cuatro millones de damnificados, según Naciones Unidas. Las lluvias torrenciales han devastado pueblos enteros, provocando la ira popular contra un gobierno juzgado ineficaz.
Según Nadeem Ahmad, presidente de la autoridad paquistaní de gestión de siniestros, la mitad de los damnificados se encuentra en el noroeste, y la otra mitad en la provincia central de Pendjab.
Entre tanto, las autoridades de la provincia del Sind (sur), la más poblada del país, anunciaron la inminencia de graves inundaciones en la región agrícola de Kacha, a orillas del río Indo.
Las operaciones de evacuación comenzaron el jueves en las regiones más afectadas de la provincia. «Nuestro objetivo es evacuar al menos a 500.000 personas que viven en los once distritos más vulnerables», indicó el ministro responsable de la irrigación en el Sind, Jam Sifula.
Más al norte, en el Pendjab, miles de personas huían de sus aldeas inundadas, caminando descalzas entre el agua bajo lluvias torrenciales, con sus bienes amontonados sobre burros y coches, según constató un periodista de la AFP en el lugar.
Las autoridades de Pendjab temían especialmente que se produjera una ruptura en alguna de las represas cercanas a la ciudad de Kot Addu, una zona ya transformada en un lago gigante a causa de la lluvia.

