Falencias de Ramfis Trujillo



En una impecable radiografía externa e interna de Rafael Leónidas Trujillo Martínez , conocido nacional e internacional con el apodo de Ramfis, el historiador Orlando Inoa, configura una exacta prospección del hijo mayor mimado del dictador generalísimo Rafael

Leónidas Trujillo Molina, demostrando con argumentos prístinos que era incapaz en sus roles de político y militar.

Orlando Inoa recrea e ilustra el profundo abismo estructural sicológico de Ramfis en la versión precisa inequívoca que asumió el historiador Pedro Vergés Vidal con el método cronológico que reseña el tránsito de una vida de un personaje desde su nacimiento hasta su final.

Con Ramfis, su hijo mimado, en quien se ilusionó en forjar un heredero, crear una dinastía, conforme logró en Nicaragua el dictador Anastasio Somoza García con quien sus hijos Tachito y Luis, el primero graduado en West Point y el segundo de ingeniero en Yale University.

El método de el jefe concerniente a la educación y formación de su hijo Ramfis, pendido entre el excesivo halago y complacencias, y su real interés en formarle política y militarmente, sin obtenerse ninguna de las dos metas.

La perduración del generalísimo en su interés de formar a Ramfis su heredero político, es manifiesto cuando le instó a estudiar Estado Mayor en la escuela del ejército de Estados Unidos en Fort Leavenworth, Kansas, que Ramfis desechó, optando por un trajinar licencioso con estrellas del cinema norteamericano Kim Novak, Jean Colins, Debra Paget y Zsa Zsa Gabor, y en sus inicios, designándole coronel del Ejército a los nueve años, un contrasentido abismal que al final resultaba imposible prosperar.

El inicio de los quebrantos síquicos de Ramfis se identifica cuando agentes suyos destacados en la Habana, Cuba, le mostraron un Artículo publicado en la revista Bohemia propiedad de Galíndez, reseñando que Ramfis había nacido de una relación fuera del matrimonio con la señora María Martínez, que Ramfis, colérico mostró a su progenitor, enrostrándole el motivo de haber callado el origen de su nacimiento, que también se atribuye su paternidad a otra persona que no fue el generalísimo, entre otros motivos, porque no tiene ningún parecido físico suyo, como acontece con Radhamés y Rafael, concebido con la distinguida dama de la alta sociedad capitaleña Lina Lovatón Pittaluga.

Orlando Inoa menciona media docena de siquiatras que trataron el quebranto de Ramfis en Nueva York, Madrid, París, Suiza, Bruselas, tratando de equilibrar los agudos y terribles padecieres y trastornos mentales de Ramfis.

Los soportes del consentimiento y la malcrianza contando con 32 años, cuando se entera en París, donde residía por varios meses, disgustado con su padre por exigirle responsabilidad en sus atribuciones, de la muerte de su progenitor, cae desplomado en su cama, para apenas unos meses después, propiciar grandes fiestas, aun antes de partir a su exilio definitivo el 18 de noviembre de 1961.

Demostración evidente que Ramfis en realidad no amó a su padre ni a su primera esposa Octaviano Ricardo, quien le proporcionó seis hijos, ni a sus íntimos amigos con quienes compartió Polo y francachelas increíbles.

El Wolsschance fue la guarida o búnker que usó Adolfo Hitler en Gross-Parsch, Prusia, hoy Polonia, réplica de Berchtesgaden, en Baviera.

Ramfis usó la base militar aérea de San Isidro como una réplica de la guarida del lobo austriaco, siendo jefe de Estado Mayor sin saber pilotar un avión, dotándola de la capacidad de fuego más impresionante del Caribe, con 240 aeronaves o bate y transporte, y que usó para reprimir y asesinar a contrarios al régimen despótico de su progenitor.

Ramfis torturó y dispuso el asesinato de los prisioneros de las expediciones del 14 y 19 de Junio del 1959 contraviniendo órdenes de su padre que quiso respetar sus vidas, replicándole su hijo que los expedicionarios venían a matarle, pero no por solidaridad con su padre, sino por el temor profundo de perder el poder y las derivadas canónicas y vida principesca.

Extradición de Ramfis
El consejo de estado que presidió Rafael Bonnelly, inició un proceso de extraditar a Ramfis que residía en París, y advertido, escurrió el bulto a España.

Fue un intento fútil porque de concretizarse, Ramfis encontraba unas fuerzas armadas intactas, que se prolongó hasta el final de la era del presidente Joaquín Balaguer, y lo más probable es que San Isidro intacta, hubiese provocado una revuelta, y el propósito del Consejo de Estado de organizar un proceso electoral para el 20 de diciembre de 1962, hubiese naufragado.

Los doctores Pedro Manuel CasalsVictoria y Vinicio Cuello Castillo, el primero en representación de la Cancillería y el segundo en su rol de Juez de instrucción con jurisdicción nacional, intentaron introducir el proceso de extradición, que murió en su cuna.

Orlando Inoa consiguió en su obra de 453 páginas pincelar los episodios trascendentales en la vida de Ramfis Trujillo, plagada de trastornos síquicos gravísimos, y un legado de infamia y procederes digno de identificarlo como un auténtico desertor de la humanidad.