El Nacional
SANTIAGO.-Falleció ayer uno de dos menores de edad que sufrieron quemaduras tras incendiar colchones durante un amotinamiento de internos en un centro de reclusión para adolescentes en conflicto con la ley de aquí y quienes protestaron por la falta de agua y presuntos malos tratos que reiben de los custodios.
Jean Carlos Cabrera Mosquea, de 17 años de edad, murió en la madrugada de este sábado en el Hospital Regional infantil Arturo Grullón, a causa de quemaduras en más de un 90 por ciento de su superficie corporal, según el diagnóstico de los médicos.
Y sigue en estado delicado el compañero del fallecido, Jeffry Leonardo Marini, también de 17 años, quien presenta serias quemaduras, por lo que se encuentra interno en el mismo centro hospitalario.
El abogado Dionisio Jerez, presidente de la Comisión de los Derechos Humanos en Santiago y abogado de las familias de los dos menores, dijo que el caso es sumamente grave y pidió la intervenciçon del procurador General de la República.
Mientras la Policía designó a un coronel, un mayor y un capitán para que investiguen los hechos en que estos adolescente resultaron con las quemaduras que provocaron la muerte de Cabrera Mosquea.
Enrique Martínez, director del Centro de Atención Integral para Adolescentes en Conflicto, donde estaban internos los dos menores, informó que los presidiarios se amotinaron por falta de agua en sus celdas.
De acuerdo al dirigente de los derechos humanos, los adolescentes se movilizaron en el centro de reclusión y luego comenzaron a golpear los candados que sujetan las puertas de las celdas provocando gran escándalo y que los miembros de la Policía responsables de la seguridad del recinto carcelario, para persuadirlos lanzaron una bomba lacrimógena.
El defensor de los derechos humanos atribuye a Martínez haber dicho que los menores reaccionaron incendiando colchones y que luego trataron de apagar el fuego con una silla plástica que agravó las llamas en vez de apaciguarlas.
Indicó que Enrique Martínez le comunicó que cuando los custodios trataron de entrar a la celda para apagar el fuego, no pudieron hacerlo porque la temperatura estaba demasiado alta y el candado que sujetaba la puerta de entrada, fruto del fuego no quiso abrir.
Norberto Cabreja Cruz, Jocely Marini y Gidel Mosquea, padres de los dos menores, acusaron a la seguridad del penal de provocar quemaduras de manera intencional a sus parientes.

