En el calendario dominicano hay dos fechas históricas que deben ser permanentemente recordadas: el 25 y el 28 de noviembre, que trazaron un nuevo rumbo a la actividad política de nuestro país.
El 25 de noviembre fueron vilmente asesinadas las hermanas Patria, Minerva y María Teresa Mirabal, símbolos de la resistencia contra la oprobiosa tiranía de Trujillo, que oprimió a la República Dominicana durante más de 31 largos años.
El 28 de noviembre, la Agrupación Política 14 de Junio, frente a la violación de la constitucionalidad con motivo del nefasto Golpe de Estado contra Juan Bosch el 25 de septiembre de 1963, no vaciló en escoger la ruta de las montañas para montar una guerra de guerrillas que restituyera el legítimo gobierno. Si bien esa guerrilla fracasó por la superioridad numérica del enemigo, sus lecciones quedaron como llama viva de advertencia a todos aquellos que no respetan la voluntad de los pueblos.
El líder fue Manolo Tavárez, el comandante que sembró futuro, a quien llamé el capitán de los silencios por su negativa a revelar nombres de compañeros mientras estábamos en la cárcel de torturas de la 40, en 1960.
El Gobierno ha dispuesto escribir la Historia del Pueblo Dominicano, tarea encomendada a 70 historiadores e intelectuales. Esos ciudadanos deberían indagar muy bien al referirse a las Mirabal y a Manolo, pues a pesar de los libros, los artículos sobre ellos y los documentales, falta mucho por decir acerca de esos patriotas.
La tarea se facilita porque aún hay sobrevivientes que pueden aportar datos.
Hay que repetir hasta el cansancio que el 25 de noviembre de cada año, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) lo declaró por unanimidad Día Internacional de la No Violencia contra la Mujer. El Gobierno Dominicano auspició la designación de una provincia con el nombre Hermanas Mirabal, donde ellas nacieron.
Ellas se encuentran vivas en su jardín, pues están sepultadas en un panteón que es extensión del panteón nacional dedicado a los héroes y mártires de la Patria. En ese panteón también reposan los restos de Manolo, quien fuera el esposo de Minerva Mirabal.
Los jóvenes de hoy deberían grabarse en la memoria las fechas mencionadas, pues a partir de ellas la historia dominicana tomó otro rumbo, como parte de un proceso que todavía no ha terminado.
