La dirección del Partido Revolucionario Dominicano, convoca hoy a un grupo de personas a legalizar el pacto que deberá terminar con la selección, como candidato presidencial, del ex presidente Hipólito Mejía o de quien fuera secretario de Obras Públicas durante la gestión encabezada por él, Miguel Vargas Maldonado.
En el vocabulario de campaña Hipólito Mejía se presenta con la frase: ¡Llegó papá! ¿Acaso las mayorías pueden llamarle papá al hombre que confirmó en la jefatura de la Policía a quien, en su momento, se convirtió en personificación de la represión y la coerción de clase, el entonces mayor general Pedro De Jesús Candelier? ¿Por qué llamar papá al continuador de la política oficial de las ejecuciones extrajudiciales?
Su oponente, Miguel Vargas Maldonado, no ha sido presidente de la República, pero ni en condición de opositor ha hecho un pronunciamiento serio contra esta política. Y hay que decir que se trata de un protegido del rancio exponente del balaguerismo Manuel Guaroa Liranzo y que, como empresario, ha llegado a hacer uso de la coerción extraeconómica como recurso de explotación de la fuerza de trabajo.
¡Se trata de escoger entre dos figuras con la misma definición esencial! El PRD no podría presentar una opción distinta, porque es una federación de comerciantes, corruptos y corruptores.
El escogido competirá en las elecciones del 16 de mayo con el candidato por el Partido de la Liberación Dominicana, que podría ser el propio Leonel Fernández, si logra convencer a una parte del poder permanente de que vale la pena seguir apostando a él.
Presente en las elecciones del 16 de mayo, estará también, con un pedazo en cada parcela, el Partido Reformista Social Cristiano, engendro de Joaquín Balaguer y dueño todavía de algunos formularios de inscripción en la nómina pública y de una parte del dinero que reparte el Estado a través de la Junta Central Electoral.
Los cambios a favor de las mayorías se lograrán, pues, mediante la lucha contra este sistema, no aceptando su oferta.

