Washington. EFE. El primer intento de colocar una caja de acero y cemento sobre el pozo submarino de petróleo para canalizar el vertido en el Golfo de México no funcionó, debido a que se formaron cristales de hielo que taponaron la cúpula de la estructura, informó hoy BP.
No podemos decir que hayamos fracaso (con la caja), pero sí que puedo decir que los intentos que hemos desarrollado hasta ahora no han funcionado, dijo hoy en rueda de prensa el director de operaciones de British Petroleum (BP), Doug Suttles.
La instalación de esta caja, de unas 100 toneladas de peso y la altura de un edificio de tres plantas, es una de las grandes esperanzas para canalizar el vertido incontrolado de este pozo, que deja cada día en el de Marzo unos 800.000 litros de petróleo.
La caja tiene en la parte superior una cúpula, de la que sale una tubería a través de la cual se bombearía el petróleo hacia un barco en la superficie, con capacidad para acumular hasta 128.000 de barriles de crudo (20,4 millones de litros).
Anoche, tras una larga y costosa operación, se pudo finalmente colocar la caja sobre el pozo de petróleo, a 1.500 metros de profundidad, pero hubo que apartarla a un lado al comprobarse que, debido a las bajas temperaturas, se estaban formando cristales de hielo que taponaban la cúpula.
La apartamos a un lado mientras decidimos como solucionar este inconveniente que ha surgido, dijo el directivo de BP, quien recordó que la instalación de esta estructura era una iniciativa que nunca se había llevado a cabo a tal profundidad, por lo que era lógico que surgieran problemas. En paralelo, BP está avanzando en la perforación de un pozo alternativo, cerca del otro, que serviría para inyectar un líquido más pesado que el petróleo que actuaría como una especie de tapón e impediría que el crudo siga fluyendo a la superficie.
Se calcula que en la actualidad hay flotando en el Golfo de México unos 31 millones de litros de petróleo. La enorme mancha de crudo ha comenzado ya a tocar algunas zonas de la costa de Luisiana.
Obama no habla
WASHINGTON. AP. Era un viaje de dos días al Oriente Medio para hablar de empleos y fuentes alternativas de energía. El presidente estadounidense Barack Obama no mencionó el drama que se desarrollaba en el Golfo de México, donde la explosión de una plataforma petrolera estaba derramando crudo en el océano.
La situación no se había vuelto una prioridad. Muy pronto lo sería. La reacción de Obama al derrame petrolero se volvió enérgica tan pronto fue evidente la gravedad de la crisis.
A su regreso a Washington en el avión presidencial, Obama se enteró de que el derrame se había vuelto más grave.
Una tercera brecha fue descubierta en la tubería destruida en el fondo del mar, a unos 65 kilómetros de Luisiana.

