¿Fusión o escisión?



(2)
Coincidir en que la prioridad para las próximas elecciones es el desplazamiento del poder del PLD no equivale a decir que se esté en disposición de apoyar a quien sea para alcanzar ese objetivo fundamental, como algunos, de manera interesada, pretenden insinuar.

Ahora bien, queda claro que, sin una amplia concertación político social opositora, las posibilidades de alcanzar un cambio se reducen de forma considerable. La otra verdad es que, hasta este momento, con la exclusión del PRM de ese Frente, tampoco será viable la finalización del férreo control que tiene la corporación peledeísta sobre la totalidad de las instituciones públicas.

Me hago cargo de los fundados temores que segmentos de la franja liberal puedan albergar en torno a un acuerdo electoral con otras fuerzas políticas y, de manera particular, con el PRM a partir de la no tan grata experiencia que significaron las horas de poder de muchos de sus más connotados dirigentes y de la conducta ambivalente que ha mostrado ese partido respecto al tema de una reforma constitucional que incluya la habilitación del presidente Medina para el certamen del 2024.

La circunstancia anterior, lejos de representar justificación ineludible para rechazar la naturaleza amplia y flexible que debe tener el pacto si se pretende que tenga potencialidad electoral, debe visualizarse como la principal razón para que estamentos cualificados, tanto partidarios como sociales, se integren al mismo como forma de constituirse en veedores garantes del cumplimiento de los planteamientos programáticos que deben darle sustento ideológico a la alianza.

Las entidades minoritarias que conformen la coalición venciendo su autoresistencia para suscribir acuerdos de este tipo no deben sentir traicionados sus postulados históricos al hacerlo, sino que dan un paso imprescindible para provocar el final del predominio de una organización que, como el PLD, está descartada para generar la esperanza sobre la cual se pueda iniciar la transformación de un sistema que está agotado en sus posibilidades de generar la restauración urgente que precisa nuestra democracia.

Conscientes de la realidad descrita, un grupo de ciudadanos conformaron la Coalición Democrática por la Regeneración Nacional, desplegando ingentes esfuerzos por materializar un frente político social opositor. Los obstáculos han sido enormes, pero menores a la voluntad de continuar transitando el camino que conduzca a la concretización del propósito.

En ese contexto, la fusión de Alianza País y Opción Democrática es una circunstancia que impacta este anhelo, cuyo análisis haremos la próxima semana.