Ahora que la selección española de fútbol conquistó la triple corona, todo el mundo habla de la Roja, de su estilo, de su indiscutible calidad y de la hazaña realizada.
Nosotros abundaremos sobre el tema pero, desde una óptica diferente, menos apegada a los resultados y más analítica.
Comenzaremos por recordar que la Real Federación Española de Fútbol se fundó en el año 1913 y, siete años después, su selección participó en el torneo Olímpico de Amberes (Bélgica), consiguiendo un meritorio segundo puesto, es decir, la medalla de plata.
Los fanáticos del fútbol español tuvieron que esperar cuarenta y cuatro años largos años para poder saborear un verdadero triunfo continental que llego en 1964, cuando ganaron su primera Eurocopa.
En 1982, España tuvo el privilegio de ser sede del Mundial pero, a pesar de la ventaja que representó ser anfitrión, la selección no estuvo a la altura y tuvo una participación decepcionante.
Una década más tarde, Barcelona fue sede de los Juegos Olímpicos de 1992 y en esa oportunidad, la selección española logró ganar el Oro Olímpico. Comparado con la Euro del año 1964, éste triunfo fue mucho más significativo.
Evidentemente, el fútbol español transitaba por un lento pero franco proceso de crecimiento. De la medalla de Plata en 1920, paso a ganar la Euro en 1964 y de ahí saltó a la medalla de oro en 1992.
En el Torneo Olímpico de Fútbol de Sidney 2000, España obtuvo la presea de plata y en el equipo estaban Xabi Hernández
y Charles Puyol.
Dieciséis años después, con un subcampeonato europeo de por medio (1984) España gana su segunda Eurocopa en el 2008.
Tras un intervalo de 24 meses, llegó el premio más esperado, el título de Campeón del Mundo de Sudáfrica 2010.
Cuando todos pensaban que el ciclo ya se había cumplido, la sabia conducción de Don Vicente Del Bosque, un hombre paciente y con total confianza en su filosofía de juego, condujo a la selección española a ganar su segunda Eurocopa consecutiva, consiguiendo además, algo histórico, ganar la triple corona, es decir Eurocopa, Mundial y Eurocopa.
Paralelamente a estos importantísimos logros, las selecciones menores del fútbol español también han conseguido resultados brillantes. La representación Sub-21 ha conquistado tres campeonatos europeos (1986-1998 y 2011), y tres subcampeonatos.
Su homóloga, la Sub 20, ganó el mundial de su categoría en el año 1999 y los subcampeonatos de 1985 y 2003 respectivamente. En la selección que conquisto el Mundial Sub 20 jugaban Iker Casillas y Xabi Hernández, entre muchos otros.
Los jóvenes de la Sub 19 han ganado ocho (8) campeonatos europeos. El último lo consiguieron el año pasado y, además se han adjudicado cuatro (4) subcampeonatos.
La representación Sub 17 es también una selección sensacional, a tal punto que ha conseguido tres (3) sub campeonatos mundiales (1991-2003 y 2007) y ganado ocho (8) campeonatos Europeos.
Hoy por hoy, España se puede jactar de tener a la mejor selección del mundo. Los resultados de la absoluta están ahí para reafirmar lo señalado, pero inmediatamente atrás están los logros de las selecciones menores.
Los hoy integrantes de las selecciones Sub 21; Sub 20 y Sub 19 pronto se consolidarán como profesionales y estarán prestos para relevar a los que vayan entrando en edad.
Este es el modelo español al que me refería al inicio del artículo.
El fútbol español está en la cima del fútbol Mundial por méritos propios y, considerando el poderío de sus selecciones menores, no dudamos que el ciclo de triunfos se prolongue.

