Vulgaridad, Parecen clones.
Hace unos días, mientras cambiaba el televisor en busca de algo entretenido para ver, di con un canal en el cable, cuya programación está dedicada a la música latina, aunque su fuerte principal es la música urbana tanto nacional como extranjera. Me detuve a mirar y fue tanto el interés que esto despertó en mí, que continúe chequeandola en los días posteriores.
Esto me llevó a analizar la falta de creatividad que notaba en los trabajos audiovisuales de estos exponentes. Por ejemplo, en casi todos los videos clips que vi la temática era la misma: mucha gozadera y fiestas, bebidas, autos lujosos y mujeres jóvenes y bellas en unos diminutos bikinis y/o en ropa interior muy sexy con la que muestran parte de sus encantos. Esto por un lado.
Del otro lado, también noté la pobreza en cuanto a los coros. Es muy frecuente el uso de “con las manos arribas”, “muévelas de un lado a otro”, “oeo”, etcétera.
En cuanto a la lírica, ahí es que el asunto es fuerte. Y en esta cuestión es que nos vamos a detener. Noté que las canciones son simplistas, sus letras, repetitivas, y en vez de ser ricas en poesía, son pletóricas en doble sentido. Con este último punto no queremos decir que nuestro merengue y bachata no tengan este tipo de letras. En nuestro cancionero hay Infinidad de canciones en los referidos géneros y con esas características. Ejemplo de ello es el merengue “Los limones” y la bachata “La cretona”.
Sin embargo, con el paso de los años se mejoró las letras. Y esto mismo es lo que esperamos suceda en este género que ha llegado para quedarse y que se ha adueñado de la juventud y niñez dominicana.
Y es por este segmento de nuestro país que deben pensar mejor. Aunque la música es muy contagiosa y de inmediato invita a bailar, resulta lastimoso oír la insistencia con la que se escucha en la radio “pal de velita”, tema que en uno de sus estribillos dice: “Sin ta lloviendo ella me ve y de una vez moja/cuando yo le doy sale caminando coja”.
También podemos citar “Taxi”, de un artista internacional, cuyo estribillo reza: “Yo la conocí en un taxi/en camino al club/me lo paró /el taxi”.
Estos temas, y una larga lista que por espacio no podemos seguir citando, solo tienen eso: doble sentido y más nada. Su melodía podrá ser bailable, pero su contenido es tan sin sentido que lamentablemente no podrá pasar a la posteridad.

