Las naciones poseedoras de economías pobres, carentes de políticas que beneficien a sus ciudadanos y la indiferencia de sus autoridades obligan a sus nacionales a emigrar a un país extraño soportando todo tipo de vicisitudes.
La realidad más cercana es la que viven los migrantes haitianos en República Dominicana, quienes llegan en busca de mejores oportunidades, fuentes de trabajo y que sus derechos como seres humanos sean respetados.
Basta visitar los bateyes para tener una idea de cómo viven los haitianos, y es precisamente esto es lo que ha fotografiado el antropólogo Pedro Farias-Nardi, mostrando su trabajo en su individual Geografía de la indiferencia: bateyes de la Línea.
Las fotografías, treinta en total, se exhiben en la Sala de Arte Ramón Oviedo del Ministerio de Cultura, en horario de lunes a viernes de 9:00 de la mañana a 6:00 de la tarde.
Con solo ver las imágenes el visitante puede sacar sus propias conclusiones, y más aún cuando se detiene a mirar la inocencia de los niños, la mirada cansada de un parcelero, las casuchas de cartón, pero también el atardecer en el batey.
Una pobreza cotidiana
Geografía de la indiferencia: bateyes de la línea, es el vivo retrato de una pobreza cotidiana, pero que a pesar de todo, deja un espacio para sonreír, para compartir y acercarse a Dios.
La muestra estará abierta al público en la institución cultural hasta el lunes 7 de noviembre.
El director de Solidaridad Fronteriza, División del Servicio Jesuita a Refugiados y Migrantes, Regino Martínez, opinando sobre la muestra dijo queslos haitianos que se dedican a la construcción y a la agricultura, viven en condiciones en que las fotos expresan su belleza hiriente.
Son la mayoría del millón de migrantes haitianos en que viven en República Dominicana.
