Hugo Chávez no ha sido sacado de Venezuela como Manuel Zelaya de Honduras, porque su liderazgo es grande y las instituciones que lo sustentan son sólidas. Pero el proyecto contra él fue diseñado hace muchos años y existe aún.
La mano peluda imperialista que advierte el presidente de la Asamblea General de las Naciones Unidas, Miguel DEscotto, y que identifica con el nombre del siniestro diplomático John Negroponte, es mucho más institucional.
Además de este siniestro personaje, altas instancias del poder estadounidense están comprometidas en el golpe en Honduras, en el aumento de la presencia militar yanqui en Latinoamérica y en la campaña desatada contra Chávez.
Esas instancias financian a las claras actos como la marcha contra Chávez convocada a través de la red de Internet. De manera clandestina, financian incluso proyectos de magnicidio. Se trata de crear las condiciones para atentar contra los gobiernos latinoamericanos comprometidos en la lucha antiimperialista.
A estas alturas, al presidente Barack Obama es preciso sacarle cuentas.
Está comprometido en la ampliación de las facultades del Pentágono para intercambiar con ejércitos latinoamericanos. Ha asumido personalmente la solicitud de aumentar los fondos para consolidar la democracia representativa en Bolivia, Ecuador, Nicaragua y Venezuela y de sumar 20 millones de dólares al fondo para la transición hacia la democracia en Cuba.
Tiene la firma presidencial el aumento del presupuesto del Comando Sur.
La secretaria de Estado, Hillary Clinton, fue quien dispuso la apertura de negociaciones en Honduras, arbitradas por el entreguista presidente de Costa Rica, Oscar Arias, negociaciones que revelan que el poder estadounidense decidió mantener en pie el gobierno de facto.
La instalación en Colombia de 7 bases militares yanquis, es un proyecto en el cual Obama tiene participación directa. Aún es secreto el contenido de sus conversaciones con Álvaro Uribe, lo que revela la existencia de lo inconfesable.
Las bases y el golpe están en el mismo paquete y, aunque las agencias yanquis digan lo contrario, la campaña contra Chávez, también… El presidente de Estados Unidos no puede alegar ignorancia.

