El encuentro de dos generalísimos es un caso raro, fortuito y poco común, que cuando se da de manera oficial, puede producir confusión en las reglas y ceremoniales que deben seguirse en ciertos actos y con algunas personalidades.
Durante el viaje de Rafael Leonidas Trujillo a España en 1954, hubo muchas situaciones curiosas y una de ellas fue con el grado de «generalísimo», según se describe en el libro Trujillo ¿bueno o malo?, de la autoría del periodista Héctor Minaya, que será presentado en la Feria de Madrid, el 8 de junio de este año, en su segunda edición.
El 2 de junio de 1954 Trujillo y su comitiva emprendió viaje a Madrid desde Virgo, lugar que había llegado en el trasatlántico El Antillas desde República Dominicana.
Trujillo tenía el grado de generalísimo y ostentaba el rango de embajador para en misión diplomática realizar un periplo de dos meses que lo llevaría también a Italia.
El generalísimo Francisco Franco esperaba a Trujillo en la estación Sur del tren de Madrid, la capital española. En el lugar el mandatario español tributó un gran recibimiento a su homólogo dominicano.
El recibimiento y la estancia de Trujillo y su familia fue apoteósico. Una caballería inició un magno desfile militar hasta el Palacio de La Moncloa. En las aceras de las calles y avenidas por las que pasaba el ilustre huésped era saludado por miles de madrileños que se alinearon desde tempranas horas de la mañana.
El alcalde de Madrid declaró fiesta escolar el día de la llegada, y se engalanó la ciudad para una recepción espectacular. Trujillo se hospedó en el Palacio de La Moncloa, que a partir de entonces quedó como residencia de huéspedes extranjeros ilustres, hasta la transición política española, cuando pasó a ser residencia del presidente del Gobierno.
Para los españoles, generalísimo había uno: Francisco Franco, por lo que durante la ceremonia de bienvenida del mandatario dominicano creó confusión, pues Trujillo también era generalísimo.
Como solución al problema, el Ministerio de Información de España ordenó a los periódicos que siempre que se refiriesen a Franco lo hiciesen llamándole «caudillo», mientras se dejaba la opción de denominar a Trujillo bien como «presidente de la República» o como «generalísimo».
La presidencia de la República Dominicana la ocupaba su hermano Hector Bievenido Trujillo, pero lo consideraban como un presidente «gomígrafo».
En este viaje, Trujillo estaba acompañado de una comitiva integrada por el doctor Joaquín Balaguer, secretario de Estado de Relaciones Exteriores; el mayor general honorífico Anselmo Paulino, los coroneles Arturo Espaillat y Pedro V. Trujillo; capitán Fernando Sánchez y el señor Atilano Vicini.
Le acompañaban de sus íntimos, su esposa doña María Martínez de Trujillo y de sus hijos, Angelita y el mayor general Dr. Rafael L. Trujillo (Ramfis), la esposa de éste, Octavia Ricart, sus cuatro hijos, así como del mayor del Ejército Nacional Radhamés Trujillo.

