Lágrimas, anécdotas, vivencias, recuerdos que jamás se olvidarán y el deber sagrado de haber logrado lo máximo en el deporte, fueron los aspectos que más sobresalieron ayer en el segundo ceremonial del Altar de la Inmortalidad de la Provincia de Santo Domingo donde recibieron el baño de la perpetuación los deportistas Norma Diaz, José -Maita- Mercedes, Arturo Díaz (Canita) y el doctor Ramón Pina Acevedo en un acto celebrado en el Hotel Aurora del Sol.
El evento se inició a las 12:00 del mediodía con la llegada del secretario de Deportes, Felipe Payano y el presidente del Comité Olímpico Dominicano, Licenciado Luisín Mejía.
El maestro de ceremonia lo fue el veterano locutor, Juan Nova Ramírez.
El evento contó con el auspicio de Sedefir, el Ayuntamiento Santo Domingo Este, la Oficina del Ordenador Nacional de los Fondos Europeos y de Desarrollo, Tricom, la Gobernación Provincial y Refrescos Nacionales. Meralda Ruiz tuvo a su cargo la producción de vídeos de los exaltados.
Tras el ritual de los símbolos, el Himno Nacional y la innovación religiosa que estuvo a cargo del sacedote, Gregorio Santana, de Los Guarícanos.
El presidente del Altar de la Inmortalidad, el periodista José Cáceres Veloz pronunció las palabras de bienvenida a los presentes y los invitó a pasar un momento ameno y alegre.
Agradeció a Felipe Payano por todo el apoyo que le ha venido dando al renglón de los Inmortales del Deporte.
Luego habló Luisín Mejía con la exhortación olímpica, quien felicitó a cada uno de los exaltados y valoró la calidad humana de cada uno de ellos y los aportes que han hecho al deporte durante toda su vida, brillando tanto dentro como fuera del país.
Felipe Payano
Afirmó estar muy contento con la escogencia de Arturo Díaz, Maita Mercedes, Pina Acevedo y Norma Díaz.
«Les exhorto que sigan cosechando triunfos y contando con el apoyo del presidente Fernández».
Cuatro inmortales
Los nuevos inquilinos del Altar de la Inmortalidad se destacaron en diferentes renglones del deporte, tanto como atletas, dirigentes y propulsores. Es el segundo ceremonial.

