El día de ayer significó mucho para el joven parapléjico Henry Alcántara, cuya historia de valor ante la adversidad impactó cuando fue divulgada en marzo. Ayer al mediodía, en el Ministerio de la Juventud, le fue entregada la tarjeta de pago del sueldo de ocho mil pesos mensuales que habrá de recibir como orientador y motivador de jóvenes. Mediante esa tarjeta ha cobrado retroactivamente los meses de febrero, marzo y abril y ya hoy puede retirar el pago de mayo.
Franklin Rodríguez, el ministro, le entregó de su nombramiento, firmado por el Presidente Leonel Fernández, además de una computadora de escritorio, una impresora, una cámara digital y una memoria, tal y como se le había ofrecido. Henry estuvo acompañado de su madre, Felícita de los Santos Peña. En el acto de entrega, convocado en el despacho de Rodríguez, fueron convocados los vice-ministros y el diario El Nacional.
El joven dispone igualmente de una silla de ruedas nueva que le fue aportada por el Consejo Nacional de Discapacidad (CONADIS), organismo que también ha ofrecido respaldo a Alcántara. Es una silla nueva, de consistencia deportiva adecuada para el trajín de movilizarse en ida y vuelta a sus estudios de Ciencias Políticas que habrá de iniciar en la UASD, donde tiene una beca cedida por el Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología, la cual tenía el riesgo de perder si no la iniciaba.
Me siento agradecido y dispuesto a ofrecer mi ejemplo. Yo que he sufrido más que muchas personas, que fui inhabilitado por un error médico, en lugar de quedarme lamentándolo, me aferré a mi fe en Cristo y escribiendo dedo a dedo he escrito centenares de cartas pidiendo que se comprendiera mi situación, afirmó Alcántara.
Publicación ayudó
Dijo que afortunadamente, tras la publicación en El Nacional, una serie de personas e instituciones prestaron atención al caso e incluso crearon un grupo en la red social de Facebook, estimulado por Roy Minaya, un controlador aéreo que se identificó mucho con el caso. Quien da a conocer la situación de Henry Alcántara es el ingeniero Livio de la Cruz. (creador de la página www.livio.com), quien escribe desde Estados Unidos a José Rafael Sosa para que indague sobre la situación de Alcántara.
Lo que falta
Con el cumplimiento de la promesa del Ministerio de la Juventud se le allana el camino a Alcántara para estudiar, pero le hace falta vivir en una casa, preferiblemente propia, en una primera planta. Vive con cinco personas en un apartamento estrecho, en una cuarta planta en el sector de La Venta, Manoguayabo.
En esa vivienda reside con su madre, Felícita de los Santos Peña, sus tres hermanos, Darvin, Rosilandy y Rosanna, además de la Estefanía Peña Romero. En ese espacio escaso y con una persona que demanda condiciones especiales, se acomoda una familia de seis miembros.
Para bajar y subir desde y hacia una cuarta planta hay que cargarlo, pese a lo cual, así hizo el bachillerato en el liceo Enma Balaguer de Vallejo.

