Con la propuesta de reforma fiscal anunciada por el gobierno, el PLD asesta otro golpe al bolsillo de la mayoría de los dominicanos. El paquetazo divulgado incrementará el desempleo, aumentará el costo de la vida y atenta contra la competitividad y el desarrollo del país.
Lo más grave es que se trata de otro parche, como consecuencia del uso de los recursos del Estado en el pasado proceso electoral, lo que provocó el incremento del gasto público y el déficit fiscal como nunca antes se había visto.
El gobierno, por tanto, no tiene calidad para imponer impuestos y exigir más sacrificios, cuando no es capaz de asumir su cuota de responsabilidad. Ya el discurso de toma de posesión del presidente está en el pasado, pues sus acciones lo contradicen. El gobierno no ha asumido la reorientación del gasto, lo que queda evidenciado con la continuación de los privilegios irritantes que caracterizaron al gobierno anterior.
No hay que aumentar los impuestos para enfrentar el déficit fiscal. Se necesita voluntad política para mejorar la calidad del gasto, y con ello, el presupuesto de 2013 puede enfrentar los requerimientos del Estado. La mayoría de dominicanos no resiste más impuestos.
Como la principal fuerza política del país, el PRD está comprometido con el 47% de los dominicanos, que nos expresó su confianza en las pasadas elecciones, y con aquellos que no votaron por nosotros, pero que hoy exigen políticas públicas diferentes.
Es hora de la unidad. Lo exige la historia y el momento lo demanda. Hay muchas tareas, pero lo primero es lo primero: Evitar que la carga sea impuesta a quienes no son responsables de la crisis, al pueblo dominicano.
Depongamos actitudes. Convoquemos los organismos. Nuestra militancia lo reconocerá y la mayoría, lo agradecerá. Hora de la unidad.

