SANTIAGO. El arzobispado de esta ciudad condenó el acto de terror ocurrido el pasado lunes en Boston, que provocó la muerte de tres personas, al tiempo de considerar que de nuevo la sociedad estadounidense ha sido sacudida por el terrorismo.
La posición del más alto organismo católico de la zona norte del país aparece en el editorial del semanario Camino, su vocero escrito, y que con el título de Horror circula desde este domingo en sus templos religiosos.
Al analizar lo acontecido al término del maratón que tradicionalmente se celebra en esa ciudad de Estados Unidos, el rotativo precisa que una vez más esa sociedad ha sido sacudida por las garras del terrorismo. A Los responsables de estas acciones diabólicas no les importa quienes serán las víctimas de sus planes crueles, porque estos desalmados perdieron el norte del respeto a la vida, indica.
Para Camino, estos hechos de muerte perturban la paz y crean un ambiente de miedo colectivo, hasta el extremo de que el temor acompaña hasta la sombra de los ciudadanos y no hay espacio para el sosiego. Tras considerar que acciones de esa naturaleza derivan en una persecución constante que impide la alegría, el semanario recuerda que la doctrina social de la Iglesia mira el terrorismo como una de las formas más brutales de violencia que actualmente perturba a la comunidad internacional pues siembra odio, muerte, deseo de venganza y de represalia.
Desde este suelo caribeño condenamos con todas nuestras energías los actos terroristas, pues nada en el mundo justifica la muerte de seres humanos, en muchos casos inocentes, tratando de conseguir objetivos posteriores, insiste.
Al tiempo de recordar que el hombre es siempre fin, nunca medio, Camino indica que cuando llegamos a estos niveles de desprecio de la vida entramos en un laberinto de crueldad y barbarie que hiere y mancilla la dignidad del ser humano.
A través de ese editorial, el arzobispado de Santiago dice enviar su solidaridad y cercanía a los familiares de los fallecidos y heridos en estos lamentables sucesos de Boston, al tiempo de pedir a Dios que reine la paz en el mundo y que nos ayude a desterrar las causas que sirven de pretexto a los causantes de tanto dolor e incertidumbre que sufre la humanidad.

