La Conferencia del Episcopado Dominicano consideró que la tragedia ocurrida en Haití tras el terremoto del día 12, es una advertencia de la naturaleza que hace abrir los ojos ante la pobreza extrema que viven muchos hermanos y la cultura de derroche y confort por la que atraviesa el mundo.
En su Carta Pastoral, dada a conocer con motivo de la celebración en el país del Día de La Altagracia, este jueves, la jerarquía católica dominicana expresó su solidaridad con las familias haitianas, dominicanas y de otras nacionalidades que resultaron afectadas por el fenómeno natural, que ha cobrado miles de vida y que ha devastado a Puerto Príncipe, y a la economía de Haití.
Los arzobispos y obispos del país, sugirieron que se mantenga de manera continuada la solidaridad con Haití tanto de sus fieles como de las personas de buena voluntad, sea mediante oraciones a los fallecidos y afectados como con la donación de alimentos, medicamentos, aportes efectivos y el acompañamiento directo a las familias desamparadas.
Durante el sismo de 7 grados Richter murieron el arzobispo haitiano Joseph Serge Miot, varios sacerdotes, religiosos y seminaristas, al derrumbarse la catedral de Puerto Príncipe.
Labor Sacerdotal
Con motivo del Año Sacerdotal, decretado por el Papa Benedicto XVI, los arzobispos y obispos exhortaron a los sacerdotes dominicanos a seguir el ejemplo del Juan María Vianney, el Santo Cura de Ars, fortaleciendo su fe en la Iglesia, manteniendo la unidad con su jerarquía e impulsar los ideales de total entrega cristiana de Juan María Vianney, Santo Cura de Ars.
Los exhortó, además, a continuar la labor social que realizan en favor de los más necesitados y desprotegidos, como lo hicieron los padres dominicos y Fray Bartolomé de las Casas en sus luchas por el mejoramiento de las condiciones de vida de la población indígena durante la conquista española de la isla.

