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Imagen violencia: Barbecue

Imagen violencia: Barbecue

Con su fusil de asalto colgando del cuello, Jimmy Cherizier (Barbecue), el líder del mayor conglomerado de pandillas, representa la más cruda estampa de la violencia, la inseguridad, la impunidad y la ingobernabilidad en Haití.

Se presentó ante la prensa nacional e internacional como un rebelde interesado en redimir a la nación de la crisis política, condenó el asesinato del presidente Jovenel Moïse y amenazó con declarar una guerra al primer ministro Ariel Henry para desalojarlo del poder.

Con uniforme y una boina militar, Crerizier encabezó una rueda de prensa en la barriada de La Saline, no para hablar de los secuestros y la inseguridad auspiciadas por las pandillas, sino para demandar la renuncia de Henry. Sorprende que el Gobierno y la Policía no intervinieran para detener al líder pandillero, quien concluido el encuentro se marchó sin ser molestado.

Según Barbecue existen sospechas de que el primer ministro está involucrado en el magnicidio de Moïse, del cual se cumplen el domingo cuatro meses.

Moïse fue ultimado el 7 de julio en su residencia de Puerto Príncipe por un comando integrado por colombianos supuestamente contratados por empresarios y políticos haitianos.

La violencia y la ingobernabilidad en Haití, de las que Barbecue representa un símbolo, ha obligado a las autoridades dominicanas a resguardarse para evitar oleadas masivas de refugiados. O que la crisis sirva de pretexto para la emigración a esta parte de la isla. El panorama es inquietante.

El Nacional

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